EL EMBARAZO Y EL PUERPERIO EN EL S. XIX: UNA APROXIMACIÓN MULTIDISCIPLINAR.

 

Introducción:

Tal parece que el embarazo fuese un tema tabú en el s. XIX. ¿Acaso era algo vergonzoso?  ¿Por qué no se hablaba de esto cuando en Inglaterra, por ejemplo, la reina Victoria tendría nueve hijos o en España la reina Isabel II estaría once veces embarazada. ¿A qué viene tanto ostracismo?

Leyendo artículos como este todavía se entiende menos:

La muñeca es, pues, un juguete útil para las niñas, en el concepto de que desarrolla en ellas los primeros instintos de la maternidad y las hace al mismo tiempo hábiles y laboriosas, obligándolas a confeccionar por sí mismas sus vestidos, pero sí este juguete, cuando es modesto, merece la aprobación de cuantos por la educación de nuestro sexo se interesan, deben ser, por el contrario, objeto de acerba critica esas espléndidas muñecas cubiertas de terciopelo y encajes que sólo sirven para satisfacer el orgullo y la vanidad de las niñas y que no excitan en ellas ningún interés, puesto que no les hace falta nada.

La Moda elegante: periódico de señoras y señoritas. Madrid: 1.874. Año XXXIII, nº4.

Es decir que las niñas van siendo preparadas desde su más tierna infancia para ser madres el día de mañana, un mañana que no queda lejos porque se casaban muy jóvenes.

Efectivamente fue un tema prohibido. No se pronunciaba la palabra y en su lugar se recurría a eufemismos tales como “in the family way” o “confinement” y en España “estado interesante”  para designar a la mujer gestante. La palabra embarazo pasa a un segundo plano y aparece un menor número de veces a no ser que se trate de publicaciones periódicas de índole médica y cuando lo hace en otras de diverso contenido conlleva la acepción de impedimento, dificultad u obstáculo:

Los cantantes no han disfrutado tanta comodidad en razón a la crinolina, miriñaques y jaulas del bello sexo; sin embargo, cada corista, sin distinción de sexo, podía disponer de un espacio de veinte y una pulgadas. Conviene también saber que las señoras in family way  han sido escluídas” [sic].   

La España. Madrid. 1.857. Año X, nº 530.

ETIQUETAS PALATINAS

En San Petersburgo ha corrido con insistencia el rumor do que la emperatriz de Rusia se encuentra hace ya algunas semanas en estado interesante.

¿Por qué no se ha hecho público este acontecimiento?

El motivo es, en verdad, curioso. Según las antiguas tradiciones rusas, una soberana no debe ser coronada oficialmente si no encuentra en lo que llaman los ingleses On family way, es decir, «en camino de la familia.»

De ahí el secreto guardado hasta ahora. ¡Qué cosas pasan en el mundo… al día!”

X  in El Imparcial: diario liberal. 1.896.

 “No se arrojará cosa alguna por las ventanas y balcones, y se quitarán de estos las celosías, tablas, tiestos, y qualquiera [sic] cosa que pueda servir de embarazo o caerse”.  (Es parte de un Bando)

Memorial literario o Biblioteca periódica, 1.808.

Ajuste mediante cordones. Fotografía tomada de internet.

Ajuste mediante cordones. Fotografía tomada de internet.

Fácilmente comprenderán nuestros lectores, acostumbrados ya a entendernos más por geroglíficos [sic] que por palabras que formen oraciones gramaticales, el embarazo con que tomamos la pluma y las dificultades insuperables que se nos presentan para dar noticia exacta a los suscriptores de la REVISTA de los graves sucesos de que está siendo teatro la nación española.

Revista de España, Madrid, 1.868. 1er año, tomo 4.

No falta á quien preocupe la eventualidad de que una regencia Montpensier o la influencia de un matrimonio con  una nieta de Luís Felipe,  si se realiza, sea un embarazo para la dinastía napoleónica.

La Época, periódico político y literario, Madrid, 1.869. Año XXI, nº 6.723.

El estado interesante termina en el momento en que se ha producido el alumbramiento y es entonces cuando empieza lo que en las revistas decimonónicas se conoce preferentemente como sobreparto, es decir, el puerperio.

Este tema ha supuesto un reto para mí puesto que apenas existe bibliografía escrita en español que permita un punto de apoyo o una referencia. He realizado el estudio basándome en la principal fuente primaria: las revistas de la época.

Crónica rosa, chismografía y humor:

¿Cómo Ramón de Navarrete y Fernández y Landa no iba a opinar del embarazo?

He aquí dos crónicas suyas, una firmada como Marqués de Valle-Alegre y otra como Asmodeo, que nos presentan a dos maridos víctimas de los antojos de sus embarazadas esposas:

Antes de pasar a distinto asunto añadiré algo de chismografía todavía. – Cierta bella y opulenta señora gusta mucho de las joyas; de los brillantes lo mismo que de las perlas, de los zafiros como de las esmeraldas.

Ahora bien; la marquesa – porque posee dos veces este título nobiliario – se halla en estado interesante; y su esposo pide al cielo que le conceda un heredero de su nombre y de su fortuna.

Una de sus amigas escribió desde París a la heroína de mi historia que allí llamaba la atención, en casa de uno de los mejores diamantistas, un magnífico collar de perlas, – tan bueno lo menos,  como el famoso de la duquesa de Medinacelli, – cuyo precio era una friolera: – 45.000 duros.

La marquesa no pudo ver el susodicho collar, porque no hay anteojo de larga vista que permita distinguir un objeto a trescientas leguas de distancia, que hacen no sé cuantos kilómetros; pero sin embargo, a la marquesa se le antojó el collar.

 -¡Es muy caro! – objetó el marido.

– ¡Eres muy rico – repuso la mujer.

– ¡Tienes ya tantas y tan soberbias alhajas!

– Pero no tengo collar de perlas.

– A las rubias le sientan mejor los diamantes.

– Cuando te digo que es un antojo…

– ¡Ah! Si verdaderamente es un antojo…

– Y Dios sabe las consecuencias que puede tener no satisfacerte.

En ese caso no hay más que decir: tendrás el collar.

Y aquella misma noche, en el tren express, el galante y enamorado esposo salía con dirección a París, en compañía del conocido joyista Marzo, que debía de servir de perito en la materia; y dos días después se hallaba terminado el negocio.

Cuenta la crónica que al soltar el joven marqués los 45.000 duros, no pudo menos de exclamar

¡Cáspita! ¡Qué antojos más caros tiene mi mujer!

Pero el caso es que la bella caprichosa se ha salido con la suya, y que en uno de los primeros bailes ostentará la soberbia presea que apenas ha costado la tercera parte de su renta anual.”

El Marqués de Valle – Alegre en La Moda ilustrada, 1.882.

***

Vestido maternal de  la Duquesa Louise of Mecklenburg-Strelitz, esposa de Guillermo Federico III, rey de Prusia. 1.806 – 1.810. Deutsches Historisches Museum. Nº de inventario Kte 90/784. [GOS-Nr. TEX00169].

“Diríase que casi todos los que han recibido recientemente la bendición nupcial en Madrid, se han puesto de acuerdo para pasar en París la luna de miel.

Exceptuando a la que se llamaba antes Virtudes Martínez de Irujo y que es ahora la condesa de Lambertye, — porque su residencia en lo sucesivo va a ser aquí, —habitan a orillas del Sena los señores de Heredía (Isabel Prim); los de Fernández Hontoria (Adela Uhagon); los de Gómez del Castaño (Catalina Henestrosa); si bien es posible que a la hora presente esta última pareja se haya embarcado para Buenos-Aires, a donde al opulento americano le llaman sus negocios e intereses.

Y sólo Dios sabe si debe ser peligroso para un marido detenerse en la capital de Francia durante los primeros meses de su unión.

¿Quién tiene valor para negar á la mujer amada un chal de encaje, un vestido de Worth, un sombrero de Mad. Virot?

Cada paseo por los bulevares o por la calle de la Paz, le puede costar al enamorado consorte algunos miles de francos.

Más tarde, cuando la confianza empieza a reinar entre los dos espesos, es fácil no acceder a los deseos de su cara mitad, persuadiéndola de que el mismo Creso acabaría por pedir limosna si sucumbiese  a todas las tentaciones que ofrecen los almacenes parisienses.

Por otra parte, ¿quién niega nada, cuando puede ser algo más que capricho: — antojo?”

Asmodeo in La Época. 24 de junio de 1.882. Año XXXIV, nº 10.761.

Proyecto de sociedad:

Los celosos padres de familia, para evitar las ideas absurdas que pueden engendrar en las mentes infantiles el espectáculo nada estético que ofrecen las mujeres en estado interesante, destruyendo a la vez la poética y dulce leyenda de que los niños vienen de París, encargados expresamente, parece que tienen el hermoso pensamiento de ir de casa en casa enterándose de las señoras que esperan fruto de bendición, para rogarles cortésmente que permanezcan ocultas en su hogar hasta que, cumplido el plazo fatal fijado por el Creador para el alumbramiento, puedan salir a la calle sin escandalizar a los pequeños ni excitar pecaminosas ideas a las solteras.

Felicitamos a los Padres por esa determinación, que viene, no ciertamente a llenar un vacío, pero si al hacerlo en las aceras, tranvías y demás puntos donde las señoras en aquel estado se dejan ver.” 

El Motín: periódico satírico semanal. 1.893. Nº 24.

A la prensa no le pasó desapercibido el maremágnum  de designaciones para un estado tan natural y recopiló así los DIFERENTES ESTADOS:

Estado alarmante. — En mal estado. — Tomar estado. — Estado de canuto. — Estado de guerra. — Estado interesante. —  Estado de sitio. — Secreto de estado.

Pluma y lápiz (Barcelona). 1.901.

Embarazo y moda:

Rara vez las revistas de la época hacen alusión a la manera de vestir de una mujer embarazada. Quién sí lo hizo fue mi cronista favorita, la Vizcondesa de Castelfido:

Vestidos enteramente de pieles, llamados “á la Robínson”, sin duda porque este digno caballero se vestía de pieles por falta de otras telas; sombreros adornados con animales artificiales, pero muy bien imitados (zorros pequeñitos, osos diminutos, gatos, perros, caballitos, etc.); medias de encaje bordado de oro; chalecos bullonados que han recibido el nombre, poco poético, de “buches de pavo”; tales son las singularidades de la moda actual.

No critico estas modas, aun cuando habría no poco que criticar, sino que, cumpliendo con mi deber de revistera, refiero sin comentarios lo que he visto. Esto no obstante, hay que tener cierta indulgencia con los “buches de pavo”, que son sumamente útiles para las señoras en estado interesante, que, sin dejar de ir bien vestidas, pueden emanciparse de la molestia de un corpiño demasiado ajustado.

Vizcondesa de Castelfido in La Moda elegante, Madrid, 1.883. Año XLII, nº47.

No debo desperdiciar la ocasión de combatir a dos enemigos del buen gusto: las bolsas fruncidas en el cuello, que caen sobre la cintura como un saco vacío, moda desgraciadísima, y que sólo conviene a las personas que se encuentran en cierta situación interesante, y la manga alta formando como una joroba por encima del hombro. Ambas se llevan, es cierto; pero la manga mencionada, lo mismo que el saco sobre el estómago, son dos modas horribles y antielegantes en grado superlativo.

Vizcondesa de Castelfido in La Moda elegante, Madrid, 1.884, AÑO LXIII, nº 7.

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La Moda elegante, 1.896. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

Una observación importante sobre la chaqueta de recibir representada  por el croquis núm. 2. Este género de matinée está indicado para las señoras jóvenes cuya coquetería  no se conforma con los síntomas aparentes de la maternidad. Hecha de crespón de seda color de paja, enteramente bordado, va guarnecida sencillamente con  un cuello ancho de encaje, que cae por delante formando conchas. Canesú bordado de lentejuelas y cuellecito forrado de encaje.

Esta matinée  viene a ser una copia de paletó-saco, que reemplaza ventajosamente en ciertas ocasiones los collets  y las chaquetas.  Me apresuro a añadir que el paletó suelto, cualquiera que sea su elegancia, es muy inferior  a las dos prendas mencionadas. En primer lugar, no sienta bien á todos los talles, y quita a la que le lleva toda la gracia de un cuerpo esbelto y airoso pero en cambio posee ventajas inapreciables.

 Es de más abrigo que el collet, bajo el cual el viento se introduce y no deteriora, como la chaqueta, el vestido sobre el cual se la pone. Una chaqueta ajustada arruga siempre la tela y los adornos de un cuerpo, sobre todo hoy que los cuerpos se guarnecen de tul, de muselina y de encaje.

Con la prenda suelta, llamada también chaqueta Luis XI, no hay que temer ninguno de estos inconvenientes, Una vez quitado el abrigo, el cuerpo del vestido queda intacto, sin la menor arruga, sin el menor pliegue.”

Vizcondesa de Castelfido in La Moda elegante, 1.896. Año LV,  nº 17.

Este tercer artículo nos sorprende por la visión de futuro que tenía la Vizcondesa.

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Un embarazo prohibido puede disimularse:

“… pero Mad. de Montespan iba perdiendo la esbeltez y las rosas de sus mejillas.

Deseaba que el nacimiento de los hijos que iba teniendo de su real amante se escapasen a la malignidad de la corte, y esta precaución debía serle funesta.

1.870.

 Ca. 1.870.  V & AM. T.152 to B-1966 

Nadie notó su estado interesante, y como ella era árbitro de las modas, imaginó una –  la de los trajes llamados volantes – muy ventajosos para las mujeres que quieran disimular su embarazo.

Esta moda consistía en vestirse como los hombres, añadiendo un corpiño, desde cuya cintura salía la camisa, formando un volante que ocultaba el vientre.

XX “El hijo de Porthos”: Folletín. El Imparcial, 1.884.

Con respecto a modas anteriores las revistas nos dicen que tanto el guardainfante como el tontillo permitieron a las damas ocultar embarazos no deseados:

COSTUMBRES DEL SIGLO XVII

LAS DAMAS AL USO.

Rojas, en Los Tres blasones de España hizo también mofa de aquel mueble, diciendo:

REY. ¿Cómo os llamáis?

GUARDAINFANTE. Guardainfante.

REY. ¿Qué es guardainfante?

GUARDAINFANTE. Un enredo para ajustar a las gordas;

Un molde de engordar cuerpos;

Es una plaza redonda,

Adonde pueden los diestros

Entrar a jugar las armas

Por lo grande y por lo extenso;

Es un encubre-preñados,

Estorbo de los aprietos.

Arillo de las barrigas.

Disfraz de los ornamentos,

Y es, en fin, el guardainfante

Un enjugador perpetuo,

Que está secando la ropa

Sobre el natural brasero.”

Julio Monreal in La Ilustración española y americana, 1.882. Año XXVI, núm XIII.

 “De todos los ahuecadores que en el siglo XVII usaron las españolas, es indudable que el más antiartístico de ellos fue el guardainfante. Cuenta la tradición que una dama de la corte del Rey Felipe IV modificó las dimensiones del tontillo de timbal, haciendo desaparecer las prominencias laterales, y dando, o mejor dicho añadiendo realce a la parte correspondiente a la región del abdomen. De esta manera, el guardainfante quedaba convertido en un anillo salvavidas, y la dama, al ponerlo de moda, realizó su idea, ocultando su interesante situación y enmascarando la realidad. A los pocos meses de esta moda, dio a luz aquella dama una niña, a la que bautizaron y pusieron el nombre de Serenidad. Dama de alto guardainfante sería, cuando a la partera que la asistió, llamada la Granadina, diéronla como regalo casi regio los terrenos que hoy día ocupa el barrio del Amparo, en Madrid, y cuya calle más principal, hasta no hace muchos años conservó el nombre de calle de la Comadre.”

Revista contemporánea (Madrid): Tipografía de los hijos de Manuel Ginés Hernández, 1.896. Nº 103º.

Para entretenimiento de estos aparece de quando [sic] en quando alguna obrilla ingeniosa, y de una solapada crítica, en que encuentran todo su alimento y pasto. Tal es la que ha escrito Mr J.A.D. con el título de Pogolonia o historia filosófica de las barbas. Su origen, forma y aspecto respetable, surgieron a este gran conocedor la idea de hacer su apología…” 

“Compónese de once artículos, los quales [sic] no son en substancia [sic] más que un texido [sic] de anécdotas picantes o satíricas para demostrar claramente que el círculo vicioso de la moda (esto es la sucesión de una a otra) no debe su origen sino a la avaricia de los comerciantes y mercaderes, o a la idea de evitar alguna imperfección, por exemplo [sic], el tontillo, dice, fue un proyecto discurrido por alguna muger [sic], que se vio en la precisión de tener que ocultar los efectos de algún indiscreto amor; los alechugados o golillas se inventaron para cubrir las paperas; y los zapatos a lo yegua se introduxeron [sic] porque el conde de Anjou tenía sobre un pie una excrecencia [sic]”…

Diario curioso, erudito, económico y comercial. 1.786.

El corsé:

Mientras se impusieron la Moda Imperio y la Romántica quedaba espacio para esconder el embarazo pero… ¿y después? La mujer tenía dos alternativas: retirarse de la vida social cuando ya no podía ocultar su embarazo por más tiempo o apretar más su corsé.

Revisando con paciencia las revistas de la época aparecen anuncios de estas “máquinas infernales” como los denominaron algunos pero de forma muy discreta y en los que las menos veces se puede leer la palabra embarazo prefiriéndose el estado interesante, como vengo diciendo.

Con el auge de la higiene los médicos, que ya habían levantado su voz enérgicamente contra de los corsés usados por  mujeres no gestantes y puesto de manifiesto  sus efectos perniciosos sobre el aparato respiratorio por compresión de los pulmones, sobre el aparato digestivo por opresión del estómago, además de los trastornos circulatorios, de vejiga, del hígado, los dolores de espalda,  etc., etc.,  advertían también de las consecuencias que podían tener los corsés sobre los fetos y hacían a la mujer culpable de los efectos perniciosos del mismo. Incluso desde los púlpitos recibieron durísimas críticas por anteponer la vanidad  a sus obligaciones maternales y convertirse en esclavas de la moda.

Corsé de embarazada 1.851. Tomado de internet.

Corsé de embarazada 1.851. Tomado de internet.

Veamos algunos de los anuncios. Sus contenidos no tienen desperdicio:

CORSÉS PARA SEÑORAS Y FAJAS PARA CABALLEROS.

“La corsetera de París, bien conocida por su exactitud  y perfección con que presenta su obra, sujeta además los vientres por abultados que sean haciendo enteros y medios corsés para embarazadas, todo con singular sencillez sin molestia ni violencia, y a precios convencionales. También tiene FAJAS para caballeros, que arreglará a precios sumamente baratos. Calle de la Merced  cerca de la fuente de Relatores, casa nueva número 5, entresuelo de la izquierda”

Diario de Madrid, 1.837.

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LA CORSETERA DE PARÍS.

“Fajera y corsetera de SS.AA.RR. deseosa de evitar dudas a varias señoras que poco informadas de la clase de obra que de su profesión las tiene ofrecida, ha resuelto aclararlas del modo siguiente: hará corsés enteros, dobles o sencillos para embarazadas de cualquiera época [sic], o abultadas de vientre en cualquier concepto, por crecido que sea, y para las demás damas que no tengan ninguna de estas circunstancias.”

Diario de Madrid, 1.838.

Anuncio muy repetido en la revistas de moda. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

Anuncio muy repetido en la revistas de moda. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES. (1)

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“Nueva fábrica de corsés, montada por un nuevo sistema acabado de adoptar en Londres, especialmente para las embarazadas, hasta el punto de parecer que no lo están y sin molestarlas en ninguna parte. Taller, calle de la Abada, núm. 3, cuarto 4º de la derecha, con escelente  [sic] escalera.

Se necesitan aprendizas para este taller, Calle de Abada, núm. 3.”

El Clamor público: periódico del partido liberal, 1.850.

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“Mme. Clara Ruiz, corsetera francesa, ofrece a las señoras de esta corte sus servicios para todo lo concerniente a su arte. Se hacen corsés fajados para las señoras de vientre abultado con dolor de caderas y embarazadas y fajas para caballeros.

Se va a las casas que gusten mandar a tornar las medidas y se toman encargos para fuera, respondiendo de la perfección en todo y aprecios equitativos.

Tiene su establecimiento en la plazuela del Ángel, núm 4, cuarto entresuelo  de la izquierda.”

El Observador: diario independiente, 1.850.

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CC.

CC.

LA EMPERATRIZ fábrica de corsés. 

“La casa especial de corsés de todas formas, clases y precios, con ballena verdadera ESCUDILLERS BLANCHS numero 3 y esquina a la de Tresllits de la Plaza Real.

El verdadero CORSÉ HIGIÉNICO privilegiado y examinado por la M. Iltre. Academia  de Medicina y Cirugía de esta ciudad, hecho expresamente para el período de embarazo y para señoras delicadas, únicamente lo encontrarán en esta casa,

Escudillers Blanclis, 3. – LA EMPERATRIZ.”

La Dinastía (Barcelona), 1.890.

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He aquí algunos ejemplos donde especifica el “estado interesante”:

FÁBRICA DE CORSÉS.

“PREMIADA POR S.M. A LAS DOS PALABRAS, Calle de Hortaleza, 1.

Constantes siempre en la idea de marchar los primeros presentando a nuestras parroquianas todos los muestrarios que se van conociendo, y otros que nos inventamos, debemos de recordar esta casa siquiera para que nos favorezcan en pasar a ver los magníficos muestrarios dispuestos para la siguiente primavera, a saber:

1º Corsé común, desde el precio más ínfimo. 2º Corsé faja para el mucho vientre. 3º Faja regente o cintura. 4º Corsé emperatriz. 5º Corsé nupcial. 6º Corsé-faja para el estado interesante. 7º Faja para el sobreparto, dispuesta del modo más cómodo que pueda inventarse.” (1) Véase la ilustración.

La Correspondencia de España. Madrid, 1.862. AÑO XV, nº 1.446.

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FÁBRICA DE CORSÉS.

PREMIADA POR S.M. A LAS DOS PALABRAS, Calle de Hortaleza, 1.

Corsé maternal. La Moda elegante. 1879. Biblioteca Universitaria de UGR. CC ES

Corsé maternal. La Moda elegante. 1879. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES

“Se halla completo el muestrario del corsé faja; la cintura regente; el corsé para montar a caballo; el corsé nupcial; el de estado interesante  y la faja para gran vientre, tanto de señora como de caballero, y se advierte que de la clase común hay abundancia de todos los precios.”

Diario oficial de avisos de Madrid, 1.863.  Nº 1.134.

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FABRICA DE CORSES. – Premiada por S.M. – Calle de Hortaleza, núm 1. – “Hay gran surtido de todas clases, de 1 a 50 duros. – Se construyen CORSES-FAJAS para suspender y disminuir el vientre. –  Ídem para corregir las relajaciones del mismo y las imperfecciones de las espaldas y pechos o sean HERNARIOS Y ORTOPÉDICOS. –  Ídem para boda y estado interesante. – La faja de sobreparto, recomendada por todos los comadrones, se ha mejorado, de manera que puede colocársela la misma recién parida.”

La Correspondencia de España. Madrid, 1.866. Año XIX, nº 2.976.

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FERNANDA FERNANDEZ, CORSETERA. BARRIO-NUEVO, 3, MADRID.

Corsé maternal de 1.876. Tomado de internet.

Corsé maternal americano de 1.876.  Número de patente 176.895. Tomado de internet.

“Veintiún años de práctica Corsés-fajas elásticas para evitar la hidropesía, suspender la matriz y disminuir el vientre, aprobado por los facultativos.

Corsés para estado interesante, cinturas regentes y corsés para cuerpos defectuosos.

Se puede acreditar como con un corsé-faja elástica se ha curado radicalmente una señora que la han sido estraídos [sic.] del vientre en varias operaciones sobre 20 litros de líquido.”

El Imparcial: diario liberal, Madrid, 1.872.

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Y este último políglota:

Año 1914.

Año 1.914.

 Del análisis de estos anuncios podemos deducir que sobre la mitad del s. XIX más o menos   la denominación de estado interesante para designar al embarazo es la preferida, como vengo diciendo, aunque no al cien por cien y que todos aparecen en revistas de toda índole menos en las de moda, que sería lo lógico.

Muchos corsés llevaban cordones  no solo en la parte de atrás sino también en los laterales y en la parte del estómago para poder ganar espacio en la medida que el embarazo avanza pero manteniendo  la parte superior del cuerpo. Las señoras de clase alta podían permitirse adquirir vestidos y corsés adecuados a su estado – hemos visto maneras de hacerlo – o bien acudir a sus respectivas modistas para que los agrandase en la medida que su vientre iba creciendo.  No ocurre lo mismo con las que trabajaban que  no interrumpían su actividad prácticamente hasta el momento del parto o las que carecían de medios económicos. Es de suponer que se arreglarían su propia ropa para darle holgura con los medios a su alcance.

Los retratos  de embarazadas  no  abundan a lo largo de la centuria. Algunos ejemplos:

Señora gestante – Ca. 1.860. Fotografía tomada de internet.

Alfred Stevens (1.823-1.906), La carta de la ruptura. 1.867. Musée d’Orsay, París. La dama parece gestante.

Wilhelm Maria Hubertus Leibl (1.844-1.900), Retrato de la señora Gedon, 1.869. Neue Pinakothek, Múnich, Alemania.

1.880´s. Fotografía tomada de internet.

Lane Bryant: una mujer brillante e innovadora: la ropa maternal.

Lena Himmelstein Bryant Malsin (1.879-1.951) llegó a Nueva York  con dieciséis años procedente de Lituania sin familia. Trabajó como costurera por un dólar a la semana. Al cabo de un año ya ganaba quince dólares.

Lane

Lane Bryant

Contrajo matrimonio con David Bryant, un joyero judío inmigrante ruso. De este matrimonio nació un hijo, Rafael. David murió y ella volvió a trabajar de modista en su modesto piso.  Consiguió abrir una tienda y cuando se disponía a pedir un préstamo de 300 dólares y a abrir la cuenta bancaria del negocio el empleado del banco escribió mal su nombre, puso Lane en vez de Lena, y no fue rectificado.  Fue así como nació  la empresa de ropa para la mujer.

Alquiló un pequeño local en la Quinta Avenida de Nueva York y en él abrió su primera tienda. Tenía solamente un escaparate pero allí se podía comprar ya ropa premamá. Esta sería siempre su tienda insignia.

Todo había surgido porque una clienta embarazada le había pedido algo presentable y cómodo para ponerse. Lane ideó un vestido con una cintura elástica y una falda plisada de acordeón y, de esta manera tan simple, este diseño sería el primero que se realizara pensado exclusivamente para la mujer gestante. No tardó en alcanzar el éxito.

Se casó nuevamente con Albert Malsin que se convirtió en su socio. Lane era la diseñadora y Albert se encargaba de la economía.  En 1.911 la tienda recaudó 50.000 dólares al año. Tuvieron dos hijos: Raphael y Teodoro.

Ningún periódico de Nueva York quería publicitar la ropa premamá.  Será en 1.911 cuando su segundo marido, Albert, convenza al Heraldo de Nueva York para que acepte hacer la publicidad de la empresa.  Lane vio como subían sus ventas rápidamente como la espuma.

Lane tuvo también la feliz idea de confeccionar ropa para tallas grandes, un mercado en el que nadie había reparado. Ningún creador de ropa, antes de la Primera Guerra Mundial, había hecho nada similar. En 1.923 ya había alcanzado los cinco millones de dólares.

La primera tienda la abrió en Chicago en 1.915 y en 1.969 ya tenía más de cien tiendas  facturando 200 millones de dólares.

Como los periódicos continuaban siendo reticentes a publicitar la ropa maternal pensó en la venta por correo para lo que elaboró un catálogo con 76 páginas y otro “catálogo  stout” con 52.Lane3

El éxito estaba asegurado como así ocurrió.

Lane fue pionera también en otros temas como las prestaciones para los empleados a los que hizo partícipes de los beneficios y además se preocupó de la pensiones, de los seguros de discapacidad, de los  de vida y de los seguros médicos.  Hacia 1.950, tres mil quinientos empleados de la empresa participaron en un plan de reparto de beneficios y de un plan de pensiones que incluía  la protección contra la incapacidad permanente, la hospitalización libre, un seguro colectivo de vida y de enfermedad. Una oferta inicial de acciones también incluyó una suscripción de un 25% para los empleados.

Donó ropa para los necesitados de Europa tras la Segunda Guerra Mundial. Colaboró con Cruz Roja Americana, con la Sociedad de Ayuda a Inmigrantes Hebreos  y con la Federation of Jewish Philanthropies.

Cuando Lane murió su compañía ocupaba el sexto puesto en la venta por correo. La firma ha sido comprada por The Limited  y se ha integrado en esta organización.

Fue una persona solidaria, una mujer con ideas nuevas y una de las mejores diseñadoras de moda americanas.

Lane representa al trabajador inmigrante que con su propio esfuerzo llega a la riqueza desde la pobreza. Nunca se olvidó de los menos favorecidos.

Consejos a las futuras madres:

Aconsejamos, pues, a las embarazadas, que desprecien temores, que procuren a cualquier precio evitar el trato con comadres y mujeres habladoras que no se cansan de contarles los accidentes ocurridos a otras embarazadas.

Correo de la moda: periódico del bello sexo. Madrid, 1.852. Año 2º, Tomo 1.

Antojos:

Phisiología [sic]. Crítica filosófica sobre los antojos de las mujeres [sic] embarazadas:

Nada hay  más común en los preñados, y especialmente de las mugeres apreensivas [sic], que el ver nacer a ciertas criaturas de ambos sexos con varias señales, lunares, o manchas, ya en el rostro, pecho, brazos, piernas, u otras partes; a cuyas anomalías, o irregularidades de conformación se las suele dar el ridículo nombre de antojos. Esta voz ha quedado en uso para entenderse por ella la persuasión en que están muchas madres de que los tales signos son siempre el efecto, resulta, o consecuencia de los deseos y apetitos de esta, o aquella cosa que han anhelado durante su preñez; o de los sustos, sobresaltos y temores que han padecido; o acaso de los efectos y pasiones de ánimo, o de la impregsiones [sic] vivas, y fuertes que han hecho en la idea de su fantasía las representaciones de tal, o tal obgeto [sic], ya de placer, o de pesar, añadiendo la errónea preocupación de que las señales que sacan los niños corresponden a los parages [sic] en que las madres pusieron la mano mientras la duró la invasión de su antojo.

1.870.

1.870-1.879. Powerhouse Museum, Sydney. Registro H6533 https://ma.as/245829.

Notable cosa es que una opinión tan infundada arrastre acia [sic]  la creencia de un grande número de gentes; pero un poco de reflexión basta, sin duda, para desvanecérsela; y a efecto de instruirlas en una causa más natural, o a lo menos más verosímil, no hay otra cosa que hacer sino imponerlas en que no hay ninguna comunicación de nervios entre la madre, y el Infante. No habiendo, pues, esta razón de continuidad entre madre y hijo, no pueden transmitirse las impresiones de aquella a este; y dado no conseguido  que pasasen, aún en este caso jamás producirán en la criatura la semejanza de los obgetos [sic] que hirieron la fantasía de la madre. No debe, pues, creerse que el Infante, v.g. saque sobre su cuerpo, la señal que se parezca a un pelo de un animal, porque su madre concivió [sic] miedo en verle; o que nazca con algún tumor semejante a esta o aquella fruta porque la embarazada tubo apetito de comerla. No hay cosa alguna que más se aparezca por todos, hombres y mugeres [sic], que es el dinero y no se qüenta [sic] ni se ve que nazca ninguna criatura con señales de pesos duros ni de pesetas sobre las carnes;  aunque su madre haya puesto la mano sobre un tesoro. Las manchas, pues, de los recién-nacidos varían mucho, así  por su color, como por su tamaño: unas salen encarnadas, al modo de frambuesas, ceras, y fresas: otras hay amarillas, otras morenas, pardas, negras, y aún de otras tintas; varias de las quales [sic] solemos entenderlas  con el nombre general de lunares. Hay también otras manchas, que salen cubiertas de un pelillo en cuyo color y largura se nota igualmente diferencia. Respecto al tamaño, o extensión, unas manchuelas [sic] hay pequeñas, algunas mayores, y algunas muy grandes. En los lugares donde el cutis es velloso, conserva la mancha su color natural, y le tiene muy subido, pero en sitios donde la piel es menos vellosa, y que altera algo su color, la mancha sobresale un poco sobre el nivel; y esto la da forma de un tumorcillo aplanado. En los antojos que se dice consistir solo en la mudanza del color, tiene su lugar la mancha en el cuerpo reticular de la piel, y los que se acompañan de pelo contrahen [sic] la mancha en las partes pilosas; de suerte que la variedad de color del antojo, o de la mancha se ajusta con la alteración de la sangre, de la bilis, de la limpha [sic].

No es conveniente de modo alguno empeñarse en quitar las manchas, o lunares de nacimiento; porque si están en parages que andan cubiertos con la ropa, ni incomodan, ni se ven; y las que salen en el rostro, o en las manos, como no se pueden borrar sino cauterizando la parte, esto alteraría la salud, o acaso dexaría [sic] una cicatriz permanente, mucho más reparable y fea que la mancha misma, o el lunar. (Rozier Diccionario universal de Agricultura, tomo quarto [sic] página 239).”

Diario de Madrid  de martes 12 de mayo de 1.789. Núm 132.

Excita mucho la curiosidad general el trabajo del doctor Mitchell, relativo a la influencia que pueden ejercer sobre los hijos las fuertes emociones sentidas por la mujer que se halla en estado interesante.

No se trata, en verdad, de esos antojos, respecto de los cuales el vulgo abriga la preocupación de que por no haber sido satisfechos, varias personas ostentan manchas de distintos colores y tamaños en la piel; lo que el doctor Mitchell ha hecho constar es que mujeres que durante el período de su embarazo han sentido emociones violentísimas, han dado á luz a niños idiotas.

Ciertamente hay mucha verosimilitud en esta opinión, y el origen de más de una monstruosidad y de muchas deformidades en los niños, puede hallarse en las emociones violentas sufridas por la madre.

El Doctor Ox in La Época, Madrid, 1.884. Año XXXVI nº 11.544.

Hoy día los antojos no están explicados con certeza. Para unos se deben a carencias nutricionales y para otros están justificados por los cambios hormonales que se producen en el embarazo.

Curiosidades médicas:

“y para impedir el desigual movimiento del carruaje, en consideración al estado interesante en que se encuentra la Serma. Señora infanta, se hallaba cubierto el piso con una gruesa capa de arena”. Se refiere a María Luisa Fernanda de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, esposa de Antonio de Orleans y padres de la malograda reina Mercedes, primera esposa de Alfonso XII.

El Heraldo. Madrid, 1848. nº 1.795.

“Con el más vivo sentimiento hemos leído en el parte oficial publicado por la mayordomía mayor de S.M. en la Gaceta de ayer, que la reina ha estado aquejada anteayer de incomodidades nerviosas de carácter histérico, complicadas con las que le produce su estado interesante”. Se refiere a la reina Isabel II.

La Esperanza: periódico monárquico. Madrid, 1.865. Año vigésimo segundo, nº 6.493.

La canastilla:

Preciosa canastilla perfumada,/ con esmero formada/ de ropas blancas como blanca espuma,/ la esperan al nacer,/ en su provecho,/ y para blando lecho/ cuna dorada de colchón de pluma,/ pero en vez de quedarse en el regazo / y en apretado abrazo / dormir unida a la que el ser la diera,/  llena de moños y de adornos vanos/  fue a parar a las manos / de una nodriza vasca y zalamera./ Porque su madre, escultural y hermosa;/ tiene por enojosa/ la misión que a las madres ennoblece,/ y avara de su triunfo en los salones,/ piensa en mil ocasiones/ que el criar a los hijos envejece. /A su modo de ver,/ es triste cosa/ que una mujer hermosa,/ y sobrada de bienes da fortuna,/ pudiendo disfrutar en esta vida/ se consuma aburrida/ al lado de los hierros de una cuna.”

Santiago Iglesias: poesía in El Imparcial. Madrid, 1.889.

Canastilla de lujo:

“De verdaderamente regia puede calificarse la que se halla expuesta en los escaparates de la casa Ruiz de Velasco, calle de la Montera. No es posible nada más primorosamente confeccionado y acabado: aquellas prendas diminutas, ricamente adornadas con encajes de Valencienes, marcadas con la corona real de España y cosidas a mano con exquisito gusto y delicadeza, son un verdadero encanto. Es digno de todo aplauso el alto ejemplo de patriotismo dado por S. M. la reina regente (la canastilla es un obsequio que S. M. hace a sus sobrinos los duques de Calabria) encargando a la industria madrileña ese magnífico equipo de recién nacido. Así es como se protege al trabajo nacional y las innumerables familias que vivan en la corte dedicadas a la confección y bordado de ropa blanca agradecerán a S. M. su patriótica y bondadosa preferencia. Es verdad que en todo cuanto se refiere a bordados y cosidos a mano, la industria madrileña se halla al nivel de lo más adelantado de París y Bruselas.”

El Imparcial: diario liberal, 1.898. Año XXXII, nº 11.087.

Piezas que deben formar una canastilla:

La canastilla de un recién nacido se compone, sobre poco más ó menos, de lo siguiente: 18 camisas de diferentes tamaños; 12 jubones de piqué y de franela; 24 pañales de hilo; 12 fajas; 12 mantillas de piqué; 2 faldones de piqué sin pelo; 2 ídem sin pelo; 4 ídem de brillantina;  gorras de hilo con encajes, etc.; una capucha de franela; faldón y capa de lujo y alguna capa do franela o de piqué: esto es para vestirlo a la española.

La Moda elegante. Madrid, 1.898. Año LVII, nº  25.

Preparación de la canastilla:

“Grandes ilusiones  despierta en la futura madre la confección de la canastilla para su primer hijo. Los mareos, los vómitos, los ahogos, los dolores, los sobresaltos y los insomnios, que como penosos heraldos preceden a la maternidad, parecen amenguarse [sic] a medida que la joven esposa inquiere cerca de sus madres o de sus amigas experimentadas los objetos que debe contener aquel magnífico cestillo que ha de ser el primer servidor de su amada criatura.

La preparación de la tela, el cosido de la primera camisita que debe cubrir el endeble cuerpecillo del amor de sus amores, influyen tanto en su espíritu, que en cada puntada van dejando sus tristezas y temores, para recobrar nuevos bríos en cuanto ven armada la primer gorrita o terminadas las iniciales de la primera prenda.

Desde la dama linajuda que encarga su confección a los talleres más lujosos, hasta la modesta menestrala que por su propia cuenta cubre los mimbres con sencilla percalina, todas sienten, el mismo afán, igual entusiasmo, un celo ejemplar porque nada falte en el momento supremo de desdoblarse su personalidad y dar al mundo su primogénito.

Pero por grandes que estos anhelos sean, no bastan muchas veces a establecer una protección absoluta del recién nacido; no todo estriba en que jabón sea el más selecto, la polvera la más elegante y las telas más finas; el cordonete, los trapitos, las ropas, todo cuanto esté destinado a proteger y a cubrir las carnecitas del niño, debe reunir una cualidad primordial: debe ser perfectamente aséptico, pues de lo contrario, sí por un lado evitan el enfriamiento del niño y le adornan con sus encajes y cintillas, por otro le ocasionan un contagio que bien pronto destruirá la salud del niño y acaso su misma vida. No voy a enumerar en este momento los objetos que ha de  contener la canastilla; quiero decir sólo que las ropitas del niño deben estar perfectamente limpias y libres de todo contacto malsano.

Se ha de tener presente que todo niño recién nacido, débil como es, en lucha abierta con un medio ambiente, nuevo, con su piel muy sensible, y que se resquebraja y renueva, posee además una virginidad patológica que le hace apto para todo contagio, por leve que su fuerza sea, y está en aptitud de contraer cuantas enfermedades le asedien. Y éstas vienen por donde menos se piensa.

El Correo de la moda.1.880.

El Correo de la moda. 1.880.

Esta consideración, que he visto repetidas veces demostrada en la práctica, me recuerda un caso que es muy expresivo. Ejercía yo a la sazón en Madrid; una familia amiga había preparado para su primer hijo un trousseau pasable, regular; sin alardes de opulencia, cada prenda revelaba sencillez, buen gusto y utilidad. Nació la criatura; de entre esos amigos oficiosos que nunca faltan en tales acontecimientos, surgió el padrino, un padrino rumboso, cuyo primer «acto de gobierno» sobre su ahijado consistió en abolir aquel modesto y útil ajuar, sin lazos y sin encajes, para encargar él uno de primera en el más lujoso establecimiento. Había de estrenarlo el niño el día del bautizo. Y como la modista lo entregara con algún retraso, al tiempo de presentarlo dio la disculpa de que una de sus mejores oficialas había tenido una erisipela y se había retrasado en el cosido. Hallábame yo presente por casualidad, y al confirmar esta referencia dije a la madre que, de poner al niño aquellos vestidos tan primorosos, corría éste el peligro de padecer, la erisipela, transmitida por la oficiala, y de morirse, porque la erisipela de los niños tiernos es emigrante y mortal, casi siempre. El padrino rumboso hubo de resignarse a que todos aquellos adornos sucumbieran, antes de estrenarse, en una copiosa y eficaz colada, seguida de una enérgica desinfección.

Más de una vez he visto en casa de alguna modista coser vestidos de niños junto a la cama de algún hijo suyo, con escarlatina ó con sarampión; otras veces he asistido algún niño diftérico o ferinoso cuya madre tendera vendía gorritas, sombreritos o juguetes, manoseándolos para presentarlos a sus clientes, minutos después de haber recogido de la boca de su hijo las membranas o salivas que se desprendían por la tos o por las curaciones. Hechos de esta índole o parecidos a estos los he presenciado a centenares; y aun cuando he encargado mucho, con insistencia molesta, una separación absoluta entre la venta y la asistencia al enfermito, y, de todos modos, una desinfección escrupulosa de las manos, he sentido siempre el temor de que mis consejos fueran inútiles porque la madre cree que todo lo de su hijo, por ser suyo, es inofensivo para los demás y no  debe inspirar asco, porque no se lo inspira á ella.

Baste esto para advertir que las ropitas destinadas a todo recién nacido deben ser objeto de una exquisita vigilancia y fuera mejor que sufrieran previamente cierta desinfección, sobre todo si son confeccionados fuera de la casa, pues de lo contrario siempre se corre el riesgo de que lleven ocultos, invisibles, en sus mallas, gérmenes de alguna dolencia que perturbe la salud o destruya la vida del recién nacido ahogando para siempre las primeras y más inefables dichas de un hogar.

Andrés Martínez Vargas in El Imparcial: diario liberal. Madrid, 1.907. Año XLI, nº 14.368.

Este médico pediatra desarrolló una ingente labor docente y científica y cuenta con innumerables publicaciones.  Fue catedrático de Enfermedades de los niños en la Universidad de Barcelona de la que sería nombrado rector por Alfonso XIII. Redacta maravillosamente y, lo que es mejor, se le entiende a la perfección.

Higiene de la mujer embarazada:

Un ejercicio moderado durante el embarazo es uno de los medios más seguros de alejar una parte de las incomodidades que  acompañan algunas veces. Fortifica robustece los músculos, aumenta la nutrición, despierta y excita la vitalidad, y afirmando la salud de la madre favorece el desarrollo del hijo.

En todo tiempo necesita la mujer respirar el aire libre  y pasear fuera del recinto de las poblaciones; pero esta necesidad se hace más imperiosa cuando llega la gestación. La debilidad, la anemia o pobreza de sangre, son en general más pronunciadas en esa época, por lo que conviene  que los materiales estén mejor elaborados, supuesto que parte de estos se halla destinada a la a la vida intrauterina. La mujer ganará bajo el doble punto de vista de la salud durante el embarazo y del restablecimiento después del parto.

1.880. Fotografía tomada de internet.

Ropa maternal ca 1.880. Jacoba de Jonge-Collection in MoMu, Antwerp / Photo by Hugo Maertens, Bruges. ModeMuseum Provincie Antwerpen.

¿Se obtiene este resultado confinando en una habitación medianamente ventilada a toda mujer que se halle en ese estado justamente calificado de interesante?

 No, ciertamente. Se proponga  o no criar, la mujer tiene el deber de cuidar de su salud y de su higiene, por el solo hecho de ser madre. Además, parece natural que el  niño encuentre al nacer,  en el seno de la que le ha engendrado, una leche dotada de las condiciones necesarias  a su crecimiento y desarrollo.

Por desgracia no suelen tenerse  en cuenta estas dos obligaciones.

Dado  el primer paso en el mal camino, se continúa tranquilamente sin curarse de lo que podría aconsejar un médico. El niño ha nacido de una madre que ha sufrido tan larga secuestración, viene al mundo en malas  condiciones. Es flaco, endeble; la menor dolencia puede hacerle perecer. Una leche buena y suficiente sería para él un áncora de salvación,   pero ni siquiera queda ese recurso: su alimentación será pobre y disminuirá rápidamente. De suerte que, aún cuando logre por una feliz circunstancia vencer todas estas dificultades, su delicada constitución conservará huellas indelebles de su primera infancia.

… Pasead, futuras mamás al aire libre,  y haced todos los días un ejercicio ligero; vuestro apetito será mejor, vuestra digestiones se verificarán  más fácilmente y el sueño será más reparador.

El alimento debe ser, no precisamente copioso sino sustancial y variado, componiéndose de buenos potajes, carnes asadas y legumbres, en vez de satisfacer esos raros caprichos  que suelen tener las mujeres encinta. En tal estado deben abstenerse  de tomar purgantes ni medicamento alguno, por inocente que  les parezca, sin consultar antes con el médico.reconocimiento

Algunos autores recomiendan el uso de vino con agua y la cerveza en las comidas, como auxiliares de la digestión. Los vestidos deberán ser holgados para que no dificulten los movimientos.

Cuando los últimos periodos coinciden con los grandes calores del verano, duermen mal las mujeres y hay que provocar el sueño por medio de un baño tibio que dure unos tres cuartos de hora. Para que el baño tenga la temperatura conveniente y dé buenos resultados, no debe sentir la mujer ninguna impresión desagradable de frío ni de calor.  

Esta observación es el mejor termómetro en tales casos.

La higiene moral y la higiene física ejercen una influencia incontestable en los fenómenos del embarazo y de la lactación. Si la primera tiene por objeto la tranquilidad del espíritu, la serenidad del alma, tiende la segunda  a mantener toda su integridad el ejercicio normal de las principales funciones de la vida…

Descuidando una de las dos se determina la depresión de las fuerzas. La organización física deja entonces el campo libre a las divagaciones del sistema nervioso, que participa pronto, de esa emancipación irregular por la perturbación producida en las facultades morales. Una vez  roto el equilibrio, no conocen límite las extravagancias y rarezas del carácter.

¿Qué les sucede algunas mujeres encinta? Se asustan del parto y están sobreexcitadas e inquietas durante el embarazo. Tienen ideas sombrías y se forjan mil fantasmas, acreditando con sus caprichos la agitación que padecen.

… La mujer encinta ha merecido en todos los tiempos el respeto de la sociedad. En Roma le hacía sitio la multitud, y aún los mismos magistrados, cediéndola la acera o el lado mejor de la vía pública. La religión judía y la católica la dispensan de la abstinencia y del ayuno.

Los niños sanos y fuertes nacen en general de madres que gozan de buena salud, las cuales deben procurar,  en cambio de las consideraciones que se las dispensa, transmitir una buena constitución al ser que llevan en su seno.  Desde el momento en que tengan conciencia de su embarazo, deben olvidar toda preocupación y atenerse a un régimen severo para conservar la débil criatura que ha de darle el dulce nombre de madre. Su vida y sus hábitos habrán de ser modificados, concurriendo sus esfuerzos a lograr que el alumbramiento se verifique en las condiciones más favorables.

El aborto o malparto es el accidente más temible y, a la par, el más frecuente en las mujeres de la alta sociedad, que tienen una vida sedentaria, poco higiénica y mal regulada. A fin de evitar esa desgracia, que suele alterar  la felicidad de algunos matrimonios, la mujer encinta tiene el deber de someterse a los consejos de los médicos y observar una vida metódica y severa.

En resumen, esta función de la naturaleza tiene sus escollos; pero cuando se la vigila con discreción y paciencia, tanto en el acto del alumbramiento como en el embarazo, y el sobreparto, la regla general es que no produce ningún accidente funesto, principalmente para la madre. La inmensa mayoría de los nacimientos se verifica sin la asistencia facultativa, al menos directa, y por el solo esfuerzo de la naturaleza.

Facultad de Medicina. Padua. Ca. 1820

Facultad de Medicina. Padua. Ca. 1820

Confío, lectoras, en que las consideraciones que preceden, traducción exacta y fiel de lo que consignan los autores respecto al pronóstico del parto, llevarán el convencimiento a vuestro espíritu y la tranquilidad a vuestro corazón. Creedme, jóvenes mamás, no os preocupéis de vuestro estado; pasad alegremente en el seno de vuestra familia los últimos meses del embarazo, y ocupad los ratos de ocio en preparar lo necesario para el niño, no pensando más que en la dicha de ser madres.

Este pensamiento disipará todas vuestras aprensiones, y a cambio de algunos dolores, que se olvidan tan pronto como desaparecen, daréis a vuestro marido la más pura y santa de las alegrías, un hermoso hijo.”

Clemencia in La Moda elegante. Madrid, 1.875. Año XXXIV, nº 35.

Es coherente aconsejar a las embarazadas realizar un ejercicio moderado y respirar aire puro en vez de quedarse en casa entre cuatro paredes. Si la madre está sometida a la “secuestración“, como indica la articulista Clemencia, confinement del que hablé líneas arriba, se cumpliría inexorablemente el axioma de que “donde no entra el sol, entra el médico“. Es de pura lógica.

Alimentarse bien y no olvidar la higiene también es consecuente y válido para todo el mundo: no hay que reservarlo solamente para la gravidez.

De entrada, entre las clases altas, a las mujeres embarazadas se las trató como a enfermas o seres limitados con el fin de protegerlas de cualquier riesgo potencial siendo relegadas a la inactividad. Por supuesto que para las de clase baja no había apenas consideraciones porque necesariamente debían salir de sus casas para ganar un jornal.

Partos, médicos y parteras:

Clemencia nos dice que no hay que asustarse del parto y se equivoca. Ese miedo está totalmente justificado. Todas las que hemos parido hemos sentido algún temor al alumbramiento aunque no hayamos caído en la tocofobia pero las parturientas del s. XIX se enfrentaron a unas circunstancias muy adversas y corrieron muchísimos riesgos. La tasa de mortalidad de madres e hijos arrojaba cifras pavorosas. Precisamente por este miedo que sentían las no creyentes se procuraron una gran cantidad de amuletos profanos como, por ejemplo, la rosa de Jericó,  una costumbre ancestral que consistía en poner una en agua al iniciarse los dolores del parto de la gestante; el nacimiento se produciría cuando la rosa se hubiese abierto por completo ya que se creía que en la medida que la rosa se iba abriendo, se abrían también las partes de la parturienta y las creyentes se encomendaban al cielo (Virgen de la Cinta, San Ramón Nonato, etc.)

Ya están reunidas en Palacio las reliquias que se colocan bajo dosel en la Capilla cuando las Reinas de España llegan al sexto mes de su embarazo.

Estas reliquias son, si hemos de creer al cronista de El Resumen, el sagrado cíngulo de María, que se custodia en Tortosa; el báculo de Santa Teresa, que se guarda en Ávila; una rosa de Jericó y otras varias reliquias que, según la tradición, son de gran efecto en el supremo trance que las mujeres pasan al llegar a ser madres.

En España se estableció esta piadosa costumbre en tiempo de Felipe IV: Felipe V conservó la tradición, ordenando las rogativas siempre que estaba en estado interesante su esposa Isabel de Farnesio, que fue en verdad muy fecunda.

Las reliquias fueron también muy eficaces en tiempo de Dª María Luisa, que dio a luz con gran facilidad a Fernando VII y al infante D. Carlos; pero no lo fueron tanto para las esposas del primero, una de las cuales murió en el parto.”

Siebel in El Salón de la moda. 1.886.

Se refiere al tercer embarazo de la Reina María Cristina de Habsburgo-Lorena, conocida como Doña Virtudes por las muchas infidelidades que soportó a su esposo Alfonso XII, que había fallecido el 25 de noviembre de 1.885. Este hijo póstumo vino al mundo el 17 de mayo de 1.886 y estaba llamado a ser el futuro Alfonso XIII.

parto

El médico realizaba el reconocimiento ginecológico casi a ciegas y solamente podía ver con sus propios ojos las partes íntimas de la señora si era estrictamente necesario.

No faltaron resquemores entre médicos y parteras: las mujeres llevaban mucho ropaje y no parecía apropiado que un hombre formara parte del proceso del parto. Muchos maridos se negaron a que sus mujeres fuesen examinadas por varones. Las parteras tampoco parecían dispuestas a perder su papel secular mientras los galenos, por su parte, se iban procurando una clientela rica, selecta y distinguida y con una ideología  más proclive al progreso.

En España durante el reinado de Carlos IV por medio de la Real Cédula  de 1.804 quedó regulada la situación académica y legal de la cirugía y de las ramas de conocimiento que dependían de ella como las parteras y matronas. Esta últimas debían realizar dos cursos de dos meses cada uno. Quedaron también establecidas las materias que deberían estudiar. Las parteras no podían operar, ni recetar medicamentos y estaban obligadas al llamar al médico en el caso de presentarse un parto complicado.

La Ley Moyano de 1.857 especifica que las matronas son las mujeres que practican el arte de los partos y que ejercen en virtud de su título.

Posteriormente, mediante el Real Decreto de 16 de noviembre de 1.888 quedó aprobado el reglamento de las carreras de practicantes y matronas.

“MADAME LACHAPELLE  profesora en obstetricia, recibe todos los días de tres a cinco en la calle Mont – Thabor, Paris a las señoras enfermas, estériles o encinta que deseen consultarla.” 

La Moda elegante, 1.883.

Un avance importantísimo fue la asepsia que hizo decrecer la tasa de mortalidad por fiebres puerperales. Se le debe a Semmelweis, un médico húngaro, que recomendó a los obstetras que se lavasen las manos antes de asistir a los partos. Aunque hoy lo concebimos de otra forma, no ocurría lo mismo con sus colegas de manera que este médico murió en un asilo a los 47 años tras haberse cortado con un escalpelo contaminado para probar su teoría.parto1

Pasteur publicó la hipótesis microbiana y Joseph Lister la extendió a todas las especialidades médicas. Pasteur, además, identificó al estreptococo causante de la fiebre puerperal.

No iba a tardar en hacer su aparición la aplicación de la anestesia al parto, afortunadamente.

En el año 1.847 el tocólogo James Simpson y su colega Dunkan practicaron el primer parto sin dolor utilizando cloroformo porque el éter, que ya había sido usado antes, provocaba accesos de tos. En 1.848 Jonh Snow, que había perfeccionado la técnica, lo utilizó con la Reina Victoria de Inglaterra para el alumbramiento de su hijo Leopoldo de Sajonia – Coburgo – Gotha, de ahí que se siga llamando a este tipo de anestesia “anestesia a la reina“. La reina, agradecida, le nombró Sir.

— “Más ensayos sobre el cloroformo. —En la Union Medicale se lee un caso de parto artificial, verificado durante el sueño producido por el cloroformo con circunstancias sumamente curiosas. Una mujer de 25 años estaba de parto por primera vez. Habíanse prolongado por tres días los dolores, y como la paciente era de un temperamento muy irritable, cayó de pronto en un delirio nervioso de los más violentos, en términos que no podían sujetarla entre cuatro personas. El doctor Lebreton llamado en estos momentos, sometió a la enferma a la inhalación clorofórmica por medio de una esponja, habiendo necesitado emplear media onza de líquido. A los cinco minutos se completó el sueño, el cual fue tan profundo, que pudo terminarse el parto con el fórceps sin que la paciente manifestase sensibilidad alguna, ni hiciese ningún movimiento. Media hora después despertó la enferma ignorando cuanto le había sucedido, y se restableció completamente su razón, sin que quedase resto alguno de la exaltación cerebral determinada por la violencia y la duración de los dolores.”

Gaceta médica; periódico de medicina, cirugía y farmacia. 1847, nº 108.

Todo lo dicho resultó crucial para la atención al parto ya que los médicos venían realizando autopsias a mujeres muertas por fiebre puerperal y seguidamente atendían partos sin lavarse las manos previamente.

Una vez aceptada la presencia de microorganismos y la relevancia de la higiene, por el solo acto de lavarse las manos, decreció la mortalidad de manera importante pero, pese a esto, hay que tener en cuenta que en París, por ejemplo, en 1.884, solamente cinco hospitales contaban con agua corriente lo que suponía una gran contrariedad.

Las cesáreas se practicaban post mortem.

Las mujeres tenían numerosos embarazos (ocho o más). Es de suponer la mala calidad de vida que llevaron, en especial las más desfavorecidas por la fortuna y la ingente cantidad de riesgos para su salud a los que se enfrentaron sin remedio, muchas veces con consecuencias fatales. Fueron muchas las que murieron en el parto y los niños que no lograron sobrevivir al alumbramiento. En muchas ocasiones murieron ambos: madre e hijo. 

Una situación terrible para nuestras antepasadas pero en el s. XVIII antes fue aún peor:

Cuando el niño viene a luz se debe llevar inmediatamente a un parage [sic] de la casa, que no sea demasiado frío ni caliente, y que tenga una comunicación libre con el ayre [sic] exterior. A veces el quarto [sic] donde pare la mujer está lleno de gente, cerrado y con lumbre rodeada de pucheros con varios cocimientos que la ignorancia prepara a la recién parida: la falta de renovación del ayre, las exhalaciones de tantos cuerpos, la descomposición del ayre atmosférico por la respiración de tantas gentes, el aumento del ácido carbónico y azotico, los vapores de las materias excrementicias corrompen el ayre [sic] de modo, que muchas veces los niños robustos no pueden ni gritar, ni respirar, y aparentemente muertos [son] llevados a otro quarto, el aire nuevo elástico dilata sus pulmones, y pone en movimiento las funciones suspendidas.

Joseph Iberti in Método artificial de criar a los niños recién nacidos, y de darles una buena educación física: obra que mereció el primer premio en París el año de 1.789 sobre las enfermedades de la infancia / por Don Joseph Iberti. Tomo I de orden superior. Madrid: Imprenta Real, 1.795.

Silla de parto de finales del s. XIX. Fue diseñada por Paul Degen.

Silla de parto de finales del s. XIX. Fue diseñada por Paul Degen.

El primer libro de partos de autoría femenina en España durante el s. XIX fue  “Examen de las matronas conforme hoy son y conforme deben ser” es obra de Francisca Iracheta y se data en 1.870. Fue pensado para lectoras femeninas que deseaban obtener el título de matrona.

A lo largo del s. XIX fueron frecuentes las fotografías post mortem en las que se colocaba al difunto tratando de aparentar que continuaba vivo ya solos, ya en familia. Suponen un intento de intentar conservar una parte del finado y de negar la muerte: no está muerto, está dormido. Las de los bebés y los niños son sobrecogedoras. No es difícil encontrarlas porque la costumbre de fotografiar a los difuntos estuvo muy extendida, razón por la que nos han llegado numerosos testimonios.

Termina Clemencia diciendo que darán al marido la más pura y santa de las alegrías: un hermoso hijo pero olvida que las madres que desean serlo se sienten o nos sentimos completamente realizadas. Y sí, Clemencia, el dolor se olvida. Si no fuera así no repetiríamos.

Lactancia:

El número grande de niños abandonados de sus padres que perecían en Francia, parte sacrificados al luxo [sic] de las madres, que por conservar su hermosura negaban a los hijos cruelmente sus pechos; parte que la miseria arrancaba del seno de las madres obligadas a buscar los medios de su subsistencia con el trabajo de sus manos en las manufacturas, fábricas, &c [sic]; parte nacidos del ilegítimo comercio y enviados a las inclusas &c [sic], obligó a la Real Sociedad a oponerse a un estrago tan considerable.

Joseph Iberti in Método artificial de criar a los recién nacidos, y de darles una buena educación física: obra que mereció el primer premio en París el año de 1.789 sobre las enfermedades de la infancia / por Don Joseph Iberti. Tomo I de orden superior. Madrid: Imprenta Real, 1.795. (opus. cit.)

Médicos e higienistas defendieron la lactancia materna sobre la lactancia confiada a nodrizas, amas de crianza o amas de leche  denominando, casi despectivamente, a la segunda lactancia mercenaria.nodriza

Se usaron además las leches de cabra, vaca o burra. En las clases altas tener amas de cría constituía un signo de poder adquisitivo y no fueron pocas las mujeres adineradas que, deseosas de cumplir sus deberes sociales, optaron por anteponer estos a la lactancia materna contratándolas. Las inclusas contaban con nodrizas a sueldo.

Habrá que esperar hasta los años veinte del s. XX para la aparición de la pasteurización y el nacimiento de las primeras leches de composición así como los  complementos alimenticias creados por las industrias farmacéutica.

La nodriza necesita cierto grado de inteligencia — es evidente, — aunque no sea más que para comprender y ejecutar mejor los consejos y las advertencias que se le hagan. Pero al decir de algunas personas, sería menester exigirlas que exhibiesen el título de maestras de primeras letras para admitirlas a dar de mamar a un niño.

¿Adónde iríamos a parar si estuviese rigurosamente indicado por la medicina que las nodrizas deberían tener   tanto talento, educación e instrucción   como las madres? Confesad lectoras, que el problema sería insoluble. Y, sin embargo, notad en esas personas descontentadizas una sorprendente inconsecuencia. Después de sostener tal sistema, no tienen escrúpulo en que se alimente el niño con leche de cabra, vaca, y aún de pollina, cuando se encuentran a mano. Si la influencia fuese real bien fundada, combatirían ciertamente sobre la brecha la lactancia artificial por medio del biberón, en vez de rechazar la lactancia por medio de las nodrizas.

La primera tiene ya sobrados inconvenientes para añadir a la cuenta los dañosos efectos que produciría la leche de un animal en el desarrollo intelectual del niño.

En cuanto a la segunda, a nuestro entender, libre de tales hipótesis: son puramente gratuitas y no se apoyan en ningún hecho racional. La observación de todos los días se halla muy lejos de confirmarlas.

Lo mismo digo respecto al carácter de la nodriza que tanta influencia ejerce en el niño, en opinión de los adversarios de la lactancia por medio de la nodriza. Es indispensable que ésta no sea mala, cruel, brutal como hay muchas por desgracia; pero semejante necesidad no obedece al temor de que el niño herede con la leche sus defectos, sino al fundado temor de que sea groseramente tratado.

Corsé de nodriza. La Moda elegante ilustrada. 1.884. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

Corsé de nodriza. La Moda elegante ilustrada. 1.884. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

Lo que debéis desear, lectoras, es que las nodrizas estén dotadas de buen corazón aun contando sean inferiores a vosotras en cuanto al aspecto, educación y talento tal circunstancia basta a satisfacer la necesidad de una madre. Supongamos ahora que, por hallarse encinta la madre o por otra consideración igualmente justa, urge elegir una nodriza que la reemplace…

Hay dos clases de nodrizas:

1ª La nodriza sedentaria, interna, o que habita con los padres o familia del niño.

Alfonso XII con su nodriza Mª Dolores Marina. Pintura de Bernardo López Piquer, 1.858

Alfonso XII con su nodriza Mª Dolores Marina. Pintura de Bernardo López Piquer, 1.858

2ª La nodriza externa, que vive generalmente en la aldea, adonde lleva el niño que se le confía.

La primera es sin disputa preferible y comenzaré por ella. Muchos detalles han de concurrir en ambas especialmente los que se refieren a las cualidades físicas, temperamento etc. Hay sin embargo particularidades que las diferencian y las indicaré cuando me ocupe de las nodrizas externas o que habitan en la aldea. Los puntos más salientes de la lactancia por medio de nodriza se reducen a los que exponemos a continuación para la mejor inteligencia de las madres que hayan de hacer una elección acertada.

1.º Necesidad de un examen completo de una nodriza;

2.º Salud de la nodriza;

3.º Su físico;

4.º Su edad;

5.º Edad de la leche (fecha del parto);

6.º ¿Ha de permanecer la nodriza en la ciudad o en la aldea?

7.º ¿Será casada o soltera?

8.º Volumen y forma de los pechos;

9.° Forma de los pezones;

10.º Calidad de la leche;

11.º Reconocimiento del niño de la nodriza;

12.º Régimen de la nodriza

13.º Higiene, cuidados de limpieza, paseos, vigilancia de que debe ser objeto. Cuarto de dormir, ocupaciones de la nodriza;

14.° Relación que la familia ha de tener con ella;

15.º Cambio de nodriza. Los anteriores puntos requieren ser explanados y lo verificaré brevísimamente en las sucesivas cartas ocupándome en ésta para concluir de algunas particularidades del primero: necesidad de un examen completo de la nodriza.

Infanta María de las Mercedes y su nodriza. Revista La Ilustración Española y Americana. 1.881. Fotografía de Débas.

Infanta María de las Mercedes, futura reina de España, y su nodriza. Revista La Ilustración Española y Americana. 1.881. Fotografía de Débas.

La ciencia es casta, lectoras, y lo mismos sus  actos que su lenguaje deben ser aceptados cuando se proponen llenar un  fin humanitario. Toda nodriza será reconocida por el médico. Esta  medida delicada y no exenta de dificultades en la práctica es indispensable tratándose  de una mujer extraña. Ciertas enfermedades contagiosas se transmiten de la nodriza al niño y vice versa [sic]. Las manifestaciones exteriores de la infección son bastante claras. Resta saber si la leche de una mujer enferma puede servir de vehículo al veneno, al virus que deteriora su constitución  para ser trasportado [sic] a la economía del niño produciendo accidentes graves. La ciencia no ha resuelto aún esta cuestión pues reconociendo que hay niños que han escapado sanos y salvos de este peligro muchos médicos la resuelven afirmativamente y aconsejan la mayor prudencia. Las dudas y probabilidades se transforman en certidumbre en el corazón de una madre cuando se trata de la vida de su hijo y no necesito hacer resaltar la importancia de la misión del médico en tales casos. He indicado someramente y de la manera que pueden hacerse ciertas indicaciones a las madres: yo he cumplido con un deber ahora a ellas le toca utilizar mis advertencias.”

Clemencia in La Moda elegante. Madrid, 1.875. Año XXXIV, nº 45.

El biberón:

El biberón es también conocido como bibi coloquialmente, mamadera en Argentina, mamila en México, pepe en Honduras, pacha en Nicaragua y El Salvador o tetero en Venezuela y Colombia. En inglés es más simple: baby bottle.

La alimentación por medio del biberón es una práctica antiquísima. El biberón es una imitación tosca del pecho materno que se compone de un recipiente para contener la leche y un extremo en forma de pezón que es el que el bebé succiona.

Momia de bebé en Urumqui. Obse´rtvese el biberón, primero que se conoce en la historia.

Momia de bebé en Urumqui. Obsérvese el biberón, primero que se conoce en la historia.

En el discurrir de la historia sin duda han existido miles y miles de niños que, por la razón que sea, no han podido ser alimentados por sus madres por lo que, para tratar de paliar esta carencia, se recurrió necesariamente a la utilización de artilugios variopintos. Se han encontrado biberones en las tumbas de bebés de las primeras civilizaciones como Babilonia y Egipto. En su mayoría tienen forma de lámparas de aceite o teteras que nos remontan del 3.000 al 2.000 a.C. El Museo Británico conserva uno que fue encontrado en Chipre. Se han encontrado, además, biberones de cerámica en tumbas romanas y griegas, en excavaciones americanas en Arizona y en otras expediciones arqueológicas que datan incluso del 1.500 a.C.

La momia del bebé en Urumqui, está acompañada del biberón más antiguo que se conoce, hecho con pellejo de oveja, lleva un gorrito azul también de lana y en los ojos dos pequeñas piedras del mismo color, nos remonta a 3.000 años atrás.

Durante la Edad Media el biberón tenía la forma de un cuerno de vaca perforado, recubierto de ubre del mismo animal o un trozo de tela enrollado.

Biberón medieval.

Biberón medieval.

En los siglos XVI y XVII fue un artículo de lujo que solo podían permitirse las clases altas. Se trata de adaptaciones en plata o cristal de los biberones primitivos. También los hubo de madera o estaño.

En los siglos XVIII y XIX surge una gran diversidad de modelos. Todos estos inventos intentan reproducir un sistema que obligue al niño a succionar. Se fabricaron biberones de estaño, de hojalata, de cerámica, como el biberón bretón llamado “Pod Bronnek“, y finalmente de vidrio soplado. El vidrio representó una revolución, porque se limpia fácilmente, no se oxida y reduce el riesgo, en aquel entonces mortal, de infecciones gastrointestinales. Los primeros tenían formas de botellas sencillas y a modo de tetina se les acoplaba una esponja o un trozo de tela enrollado. Luego llegarían el biberón lenguado, el biberón zueco, el biberón termo o el biberón esterilizador, dignos antecesores de este utensilio antes de la aparición moderna del biberón de pírex.

Con la revolución industrial, a mediados del siglo XIX, el biberón, deja de ser un objeto artesanal y anónimo para ser un producto fabricado en serie y a gran escala. A partir de entonces se les pone un nombre propio, el de su inventor: médico, comadrona o fabricante. Al niño ya no se le da el biberón, sino el biberón de Madame Breton, Darbo, Thiers, Mathieu, etc. El inventor fabricante del biberón más célebre de la época, que conservaría su hegemonía durante 50 años, fue Édouard Robert. La fama de su biberón de tubo largo (un frasco de vidrio provisto de un frasco largo en su interior y un tapón perforado por el que pasa un conducto externo de caucho conectado a una tetina) incluso ha dejado huella en el idioma francés, puesto que algunas personas todavía emplean el término “Robert” para referirse a los senos de las mujeres. Este tipo de biberón permitía al bebé mamar solo, de ahí su extraordinario éxito. Con todo, la dificultad para limpiar el conducto de caucho hacía del biberón Robert un auténtico nido de microbios. A principios del siglo XX se le conocía como el “biberón asesino“, por lo que una ley acabó por prohibirlo en 1.910. Se adoptó en su lugar el uso del biberón dispensador que tiene forma de zueco plano, dando paso a una amplia gama de modelos y marcas que se repartieron el naciente mercado de la lactancia artificial. ( in

 http://www.bebe.nestle.fr/le-quotidien-de-bebe/articles/tribunes-libres/mais-qui-a-invente-le-biberon).

Si desea más información, visite: http://www.babybottle-museum.co.uk/

Noticias del biberón en España:

Biberón de 1.867.

Biberón de 1.867.

Pedro Araus escribió en  el  Semanario económico de 1.767 sobre la teta artificial en entregas que van del 1 de enero al 12 de noviembre.  No me ha sido posible encontrar el grabado que el autor describe.

Teta artificial: sigue el  modo de criar a los niños sin amas.

Aunque después de las reglas que se han dado en los antecedentes Seminarios para la cría de los niños sin amas, y procurarles una constitución más fuerte, y vigorosa, pertenecía hablar de las calidades de las leches, sus graduaciones y quales [sic.] sean las más aptas para criar los niños, en lugar de la mujer [sic]; como instan al Autor a que publique cuanto antes la teta artificial que tiene ofrecida, no teniendo los lectores paciencia para dilatar el ver este invento; omitirá por ahora el poner una larga disertación de leches, contentándose con manifestar con casos prácticos ser útil, y oportuna la de las cabras, y bacas [sic]; y para el que no quedase satisfecho, y dudase todavía remitiéndolo al libro intitulado Evangelium Medici, en donde satisfará el deseo, igualmente el incrédulo que el curioso.

Los más constantes y manifiestos casos que tenemos que alegar son las dos casas de niños expósitos de Sevilla, y Granada; en donde entran las cabras hasta las mismas cunas a dar de mamar a los niños y en algunas se observa que toman tal cariño, y conocimiento de su cría, que sin que la lleven ni guíen; ella misma se dirige a la cuna, busca el sitio de la cabecera, y volviéndose [sic]   de ancas le proporciona la teta al niño, para que la pueda asir con la boca, y mamar. En Xeréz [sic] de la Frontera, está puesto tan en uso el criar a los niños con cabras, que es rara la mujer particular, que cría su hijo a sus pechos. No hace un año que vimos en esta Corte a un pobre jornalero de los que trabajan en la Real obra de la calle de Alcalá, que habiéndole muerto su Mujer, y no queriendo echar su hijo a la Inclusa, le llevaba consigo al trabajo en una espuerta, que tenía colgada mientras trabajaba, y en las horas de descanso se ocupaba en alimentar a su hijo con leche de cabras migada con pan. Estos, y otros muchos exemplares [sic] tenemos de niños criados con leche de cabras, lo que prueba por experiencia, que la leche de cabras es buena, y equivalente a la de la mujer, para criar a los niños.

Por lo que mira a la leche de bacas [sic],   no obsta el ser más grasa para desecharla, pues en los Cantones Suizos   se crían los niños con ella mezclándole con agua para adelgazar la crasitud, y el Ingeniero Don Agustín de Herrera, que reside en esta Corte me ha referido que en Cataluña crió una Señora extranjera [sic] sus hijos con dicha leche; lo cierto es que según el célebre Doctor Ofman, no hay diferencia entre las dos leches de cabras y bacas [sic]; por lo que será indiferente criar los niños con una, o con otra de ellas, y solo se podría preferir la que esté en más proporción de usarse. Esto supuesto podemos al instante a hacer manifiesto el instrumento que facilita la cría de los niños, y para que mejor se comprehenda [sic] se ha hecho grabar en la estampa, que acompaña a este Seminario.

Anuncio que aparece en El Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración. 1884, página 2.601.

Anuncio que aparece en El Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración. 1.884, página 2.601.

A. Es un vaso de madera, que representa la figura, y tamaño de la teta artificial, que en los Cantones Suizos llaman teta de baca [sic] en donde se ha de echar la leche. B.B es la boca de dicho vaso con su reborde en que encaxe [sic] el cerco. E.E   de la tapadera.   D. Es un canoncito hueco por donde sale la leche, ha de ser mayor en el arranque, después de cerrado el vaso y sirve de pezón. C. Demuestra que, lo hueco del canoncito ha de ser mayor en el arranque por la parte interior de la tapadera. Y D. el extremo opuesto de canoncito, y que lo hueco   va a salir a la superficie, y remate de él. F.F es el suelo, o asiento que se le hace al vaso para poderlo sentar o colocar sobre una mesa, o suelo plano, que se representa en G.G. Esto supuesto, el modo de usar esta teta artificial es en esta forma: se ha de echar medio quartillo de leche en el vaso, y luego cerrarlo con la tapadera, y si la leche fuere demasiado espesa, aclararla con agua, y si estuviere la leche fría, poner el vaso dentro de agua caliente para que se tibie, y tome el calor natural de una leche que sale de los pechos de las madres. La tapadera no se ha de ajustar mucho porque si cierra exactamente como le puede entrar ayre [sic], no sale leche, ni se puede chupar la leche de ella; pero ni tampoco ha de estar tan floxa [sic] que se derrame la leche; pero lo que sí hay que observar es que quando [sic] los niños son recién nacidos, y en los primeros meses, esté algo más ajustada la tapa, para que no acuda tanta leche, que o se derrame, por no poderla tragar toda los niños, o les sofoque, y ahogue; pero en siendo algo mayores los niños, como ya pueden tragar más, entonces se les puede ir dexando [sic] más floxa [sic]la tapa para que acuda más leche: también se le puede hacer en la tapadera un agujero sutil con la punta de una lezna para que tenga el ayre [sic] entrada, y a proporción que el niño crece, se puede ir agrandando el agujero, y de esta suerte se podrá ajustar bien la tapa, y se prevendrá por este medio, el que se salga o derrame la leche, tengo por mejor esto último. (Se continuará la semana siguiente).

Pedro Araus in Semanario económico. Madrid: Imprenta de Andrés Ramírez, jueves trece de agosto de 1.767. N. XXXIII.

Lactación artificial. Una matrona experta en el arte de partear ha descubierto un método sencillo para lactar y alimentar los recién nacidos de un modo artificial, muy análogo al que la naturaleza tiene señalado en sus primeras relaciones de la madre con el hijo. Todo el mundo sabe, que se han empleado diferentes mecanismos para sustituir la lactación materna, cuando una enfermedad priva a la muger [sic] del gusto de desempeñar por sí esta sagrada obligación, o cuando en las casas de expósitos es muy crecido el número de estos relativamente al de las nodrizas empleadas.biberon

Madama Bretón (1), que así se llama la partera de París que ha inventado este instrumento, lo hace del modo más sencillo, con los pezones de la ubre de vaca, trabajándolos de una manera particular, que constituye su secreto  y por él se le dio un privilegio exclusivo, llamado de invención: posteriormente obtuvo otro, por varias adiciones y perfecciones que hizo a su primitivo método. Sucedió pues con esta buena partera, lo que acaece ordinariamente a las personas que hacen descubrimientos útiles, que como el público gusta de ellos, se despierta la codicia de otros: y no tardan en suplantar a los autores los medios de sacar provecho de su industria. Seis pleitos ha sostenido Madama Bretón  y todos los ha ganado, habiendo sido multadas las personas que fabricaron fraudulentamente los objetos que ella vende para la lactación.

A pie de página dice:

(1) “Madama Bretón vive en París en la calle du Fabourg Montmartre num. 24, y vende los instrumentos de la lactación artificial, a los precios siguientes: mamadera de Cristal unido, con su pezón correspondiente:   3a reales; la misma, de cristal más primoroso: 60 reales. Pezones artificiales, a 16 reales cada uno. Pezonera de marfil, con su pezón artificial; 36 reales. La misma, hecha de box o madera fina; 20 reales.”

Repertorio médico extranjero: periódico mensual de medicina, cirugía, veterinaria, farmacia… Madrid, 1.832. pág. 356.

La cuna y el cochecito de paseo:

La cuna es un mueble muy antiguo cuyos orígenes son desconocidos. Cada estilo decorativo ha producido diversos tipos de cunas.

Los detalles constructivos, la altura y la presencia o no de balancín y de adornos son parámetros que tradicionalmente han servido a los etnógrafos para determinar el grado de “primitivismo” o rusticidad de las cunas.

Las cunas de mimbre trenzado, de pequeñas dimensiones, con un dosel o capota en el cabecero y con pie de madera representan una tipología bastante extendida por Europa. Modelos similares aunque sin pie aparecen en grabados y cuadros flamencos del s. XVII. (1)

Hacia 1.500 ya había cunas mecedoras en Europa hechas de troncos ahuecados como atestiguan las pinturas de la época.

En la actualidad, este tipo de cunas se denominan moisés y continúan estando en uso para tumbar a los bebés en las primeras etapas de su vida.

Cuna holandesa. 1.830-1840. Ilustración tomada de internet.

Cuna holandesa. 1.830-1840. Ilustración tomada de internet.

El cuévano (D.R.A.E.: cesto más pequeño, con dos asas con que se afianza en los hombros, que llevan las pasiegas a la espalda, a manera de mochila, para transportar géneros o para llevar a sus hijos pequeños)  deja las manos libres a las mujeres y se utiliza en la parte septentrional de España convirtiéndose a comienzos del s. XX en  un rasgo característico de la región santanderina.

Las cunas de metal se pusieron de moda a finales del siglo XIX; las de barrotes en el s. XX.

Cuanto más mayor poder adquisitivo tenían los padres, más lujosa fue la cuna de los hijos.

Los bebés reales tuvieron cunas extraordinariamente complejas diseñadas en estilo clásico que incorporaban motivos griegos y romanos con  profusión de dorados. Solían llevar grabados la fecha del nacimiento y el nombre del primer príncipe que la ocupó o bien el del monarca.

Preferiría que la cama estuviera hecha de dos colchonetas de paja de maíz o de avena, y encima un colchón de cerda, La tela debe tener una abertura para remover y ventilar la paja. Un jergón o colchón en forma de saco cerrado son malsanos. Recomiendo muy especialmente no ponerlos a secar al fuego, sino al sol o al aire libre. La almohada debe ser siempre de cerda. Nada de pluma, ni de caoutchouc, ni de tela encerada, por el calor que despide o la humedad que conserva en la cuna. El único medio de mantener ésta limpia es cubrir el colchón con un fieltro absorbente.  Con dos que se renueven hay para toda la vida. Las cortinas de la cuna deben ser de muselina u otra tela ligera para que no intercepten el paso del aire. No debe estar muy arropado el niño: la demasiada ropa le debilita y espone [sic] a resfriados.

La Moda elegante. 1.884. Biblioteca universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante. 1.884. Biblioteca universitaria de la UGR. CC ES.

Resumo, pues, diciendo que la que la madre debe procurar criar a su hijo; pero en tal caso, empezar por alimentarse bien, dormir lo necesario y economizar las fuerzas.”

Condesa Ana de Lorena in La Época: diario político. Madrid, 1.877. Año XXIX, nº 8.976

La costumbre de mecerlos en la cuna tiene los mismos inconvenientes, y más acarrea consecuencias, las más veces funestas. Si se les mece, ha de ser suave y uniforme el balance, pues los bruscos sacudimientos del mecer han sido causas en muchas ocasiones de atontamientos, pesadez de cabeza por muchos años y hasta la imbecilidad y el idiotismo por toda la vida; y gracias a que cualquiera de estos estados les permite la vida. Tened en cuenta que más de una vez  han quedado muertos en el acto de recibir un sacudimiento en una mecida, pues esta le ha proporcionado una fuerte conmoción cerebral que los ha enviado al sepulcro.”

Licenciado F. Lerin Olmo in El Correo de la moda. Madrid, 1.877. Año XXVII, nº 2. La vida en casa (Revista de «confort» y economía doméstica).

Si cuidados merece dentro el hogar doméstico la “day nursery” o habitación de día, como familiarmente se dice  en el lenguaje de los naturales de Inglaterra, la misma atención debe inspirar la “night nursery” o cuarto de noche, en donde recógense los niños para reparar sus fuerzas con tranquilo sueño, después de haberse entretenido varias horas en infantiles diversiones.

Nadie como los ingleses revela mayor interés por la higiene de las criaturas, los hombres del porvenir, que desde sus más tiernos años son acreedores a solícitas y delicadas atenciones, para que desarrollen su organismo con vigor y produzcan luego esa raza privilegiada en que se equilibran todos los sistemas, sin que afortunadamente los nervios o la linfa, por ejemplo, se hagan dueño del individuo esclavizándole de mala manera.

Cuévano. Ilustración tomada de internet.

Cuévano. Ilustración tomada de internet.

La night nursery debe estar expuesta a los vivificantes rayos de sol  y como la day nursery recibir las caricias del astro luminoso al despuntar la mañana”.

Continúa diciendo que debe haber una alfombra de lana para que no se le enfríen los pies y recomendando la higiene y el orden…

De muebles citaremos como indispensables el lecho de la nurse, la cuna del bebé y lo que los franceses e ingleses llaman la cesta de Moisés, adornada de muselina y encaje.

El lecho va guarnecido de un colchón, de una almoada [sic] de blanca pluma, de una o dos mantas y solo de una sábana que cubra al niño fácilmente, sin interrumpirle el sueño de que disfrute.

Los demás muebles que aparecen en la referida habitación están destinados a la toilette del niño; una cubeta para lavarle, con sitio destinado para el jabón; una silla en que se sienta la madre  o la nodriza y un canastillo que contiene polvos finos de arroz o de velutina, paños, alfileres, cold-cream y ropita interior.

Es de gran utilidad un servicio completo de lavabo, conviniendo que cubra parte del muro un trozo de hule para preservar el papel de las manchas de jabón; un cesto para la ropa sucia; varios bastidores para colgar las toallas y poner a secar las prendas, antes de guardarlas en el armario, mueble indispensable en la night nursery, debiendo estar provisto de numerosos cajones. No hay que olvidar tampoco una mesita con el correspondiente espejo y un mueble sencillo, compuesto de varias tablas paralelas, sin puertas que lo cierren, para colocar el calzado. Tampoco ha de relegarse al olvido un servicio de noche, aunque debe acostumbrarse a los bebés, en cuanto sean algo crecidos, a cumplir sus necesidades fuera de la habitación y antes de meterse en el lecho.

La moda elegante. 1.889. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La moda elegante. 1.889. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

En alguna de estas habitaciones de noche he visto que se emplea un biombo para librar al aya de las miradas indiscretas de los niños durante su toilette.

Recomiendo a mis lectoras, porque así la higiene lo aconseja, que no se acueste nunca a dos niños en el mismo lecho, como tampoco a tres con la nodriza o la madre en una sola habitación.

Muchas observaciones, por no decir infinitas, se me ocurren en este instante, pero comprendo que adquiriría demasiada latitud mi revista y limítome, pues, a consignar las precedentes que, al fin y al cabo, son las de mayor importancia.”

Enriqueta. La Dinastía. Barcelona, 1.893. Año XI, nº 4.613.

El cochecito de paseo:

El primer vehículo de transporte infantil surgió en el s. XVIII según diseño de William Kent. Se trataba de un cesto con ruedas tirado por ponis o cabras. Fue utilizado por la alta sociedad inglesa. El antecesor del cochecito actual es William Richardson que en 1.889 patentó un utensilio con ruedas y manillares para ser empujado por un humano. Este cochecito fue evolucionando dejando paulatinamente de estar reservado a las clases  más pudientes para incorporarse a la sociedad de consumo.carrito sigloxixstrolleryrichardson

Mientras en la ciudad las madres sacaban a pasear a los niños siguiendo los consejos de los higienistas, en el medio rural la madres hacían otro tanto poniendo a su hijo o hija en cestos porque no podían dejar de atender las faenas del campo. (2)

(1 y 2) (Bebés: usos y costumbres sobre el nacimiento: Catálogo de la Exposición Temporal, Museo del Traje CIPE. Madrid: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, 2.013.

Urbanidad:

Esquelas de participación del nacimiento:

Las que en estos momentos circulan en París, tienen la forma de una tarjeta de gran tamaño y son de finísima y glaseada cartulina, rosa pálido o azulina, según el sexo del recién nacido, encerradas en sobres del mismo color é impresas con caracteres dorados. La fórmula que contienen es en extremo sencilla: Los señores de X tienen el gusto de participar a usted el nacimiento de su hijo B. Los amigos que reciben una de estas esquelas contestan con un ramo o canastilla de flores blancas y una tarjeta de felicitación.”

Clementina in La Última moda, 1.881. Año IV, nº 181.

“Apenas se recibe el anuncio del nacimiento de un nuevo vástago en el seno de una familia amiga, suceso que se participa cuando han pasado unos días, se acude a visitar a los felices padres.

En París la costumbre es en estos casos que las señoras entren en el gabinete donde ya se encuentra levantada y convaleciente la venturosa madre llevándole un regalito para el recién nacido. Generalmente consisten éstos en una labor en la que se han ocupado desde que llegó a su noticia la esperanza de maternidad de su amiga.

Visita a la recién parida. Es anterior al texto.

Visita a la recién parida. Es anterior al texto al que acompaña.

La señora objeto de la visita suele estar arrellanada en una meridiana y, si se atiene a los perfiles de la moda, viste bata azul si lo que ha tenido es un niño y bata rosa si ha sido una niña. La niñera, si la madre cría al niño, la nodriza en el caso contrario está en la misma habitación con el niño para que puedan verle las amigas.

En este caso los cabos do la niñera o de la nodriza deben ser del mismo color que el traje de la madre. En Francia permanece el niño en su cuna todo vestido de blanco y las colgaduras y adornos de la blanda camita son azules o rosa según el sexo del recién  nacido.

Las visitas de que me ocupo no se hacen hasta después de restablecida la madre y desde las tres hasta las cinco de la tarde. Además deben ser cortas para no fatigar a la convaleciente.

1.874. Ilustración tomada de internet.

1.874. Ilustración tomada de internet.

Daniel García in La última moda: revista ilustrada hispano-americana. Madrid, 1.890. Año III, nº 149.

No se consideraba de buen tono que las señoritas solteras fuesen a visitar a las parturientas:

Las señoras de estado, pueden visitar a la parturienta en cama. Las señoritas no: sería mal visto por delicadezas de pudor que fueran ellas a visitarla, siquiera con sus madres antes de que se levantara.

Quizás desdeñen algunas esta adorable timidez. No la desdeñéis vosotras, hijas más, y tendréis un encanto más.”

La Moda elegante. 1.889.

“Un nacimiento fue también motivo de visita, denominadas visitas de puerperio. Su corta duración, para no cansar a la madre, las distinguía, además de que se verificaran entre las tres y las cinco de la tarde. En cualquier caso, no tendrían lugar antes de los ocho o quince días” Pasalodos Salgado, Mercedes in El   traje como reflejo de lo femenino: evolución y significado, Madrid 1.898-1.915. Madrid, 2.004.

En Europa el  color tradicional para los bebés  fue el blanco porque es el que más se aproxima al color de la mayoría de las fibras, además, carece de tintes que puedan lastimar la piel del bebé  y se puede lavar a altas temperaturas sin sufrir un excesivo deterioro. No obstante, siempre había un detalle de color que permitía saber el sexo del bebé.  Hasta finales del XIX   el celeste se usaba para las niñas porque era el color de la Virgen María y el rosa para los niños porque el rojo era un color masculino y el rosa se veía como el “rojo pequeño” (3) (Bebés: usos y costumbres sobre el nacimiento: Catálogo de la Exposición Temporal, Museo del Traje CIPE. (opus. cit.)

Al tratar de la moda infantil hablamos del traje de marinerito para los niños en azul o en blanco con adornos en de color blanco para los azules y  en azul para los blancos. Paulatinamente se produce la asociación del azul para los niños y el rosa pasa a ser para las  nenas.

Un embarazo real politizado: A lo largo del siglo XIX España pasó por diversas constituciones:

– 1.812 “La Pepa” o la “trágala”: Tú que no quieres Constitución trágala, trágala, trágala, la Constitución. Progresista. Del 19 de marzo de 1.812 al 4 de abril de 1.814.

– 1.834  Estatuto Real. Conservadora. 10 de abril de 1.834.

– 1.837  Progresista. Del 18 de junio de 1.837 al 13 de mayo de 1.845.

– 1.845  Moderada. Del 23 de mayo de 1.845 al  5 de mayo de 1.869.

– 1.856  Progresista. No promulgada.

– 1.869  “La gloriosa”. Progresista. Del 5 de junio de 1.869 al 17 de julio 1.873.

– 1.873  República.

– 1.876  Moderada. Del 30 de junio de 1.876 al 13 de septiembre de 1.923.

Todas tomarán como referencia (están a favor o en contra) lo legislado en las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1.812, que es la primera de nuestras constituciones.

Nos vamos a fijar en el Título VIII: DE LA MENOR EDAD DEL REY, Y DE LA REGENCIA y en concreto en el artículo 61 de la de 1.845 que dice así: Artículo 61. Cuando el Rey se imposibilitare para ejercer su autoridad, y la imposibilidad fuere reconocida por las Cortes, ejercerá la Regencia durante el impedimento el hijo primogénito del Rey, y a falta de éste, los llamados a la Regencia. Echemos una ojeada a la prensa:

Isabel II con su hija la infanta Isabel por Winterhalter. 1.852.

Isabel II con su hija la infanta Isabel por Winterhalter. 1.852.

«El ejemplo que con periódica regularidad viene aconteciendo todos los años en Inglaterra desde que S.M. la reina Victoria se dignó elevar al príncipe Alberto a su regio tálamo, es un precedente tan aplicable al caso en que según todas las probabilidades se verá nuestra familia real dentro de pocos meses, que no alcanzamos como ha podido escaparse a la penetración de los ilustrados redactores del diario progresista.

En materia de derecho constitucional, no es ciertamente recusable el ejemplo de Inglaterra. Igualmente pudiéramos citar del de Portugal, únicos países en que, con arreglo a sus respectivas constituciones hubiera podido en la actualidad tener aplicación el nombramiento de una regencia por imposibilidad del monarca reinante, nacida del motivo que se invoca por algunos para que esa aplicación se haga en España.

La Constitución ha previsto el caso de que el Rey se incapacite de hecho para el ejercicio de la autoridad real, y ha designado para él, y solo para él, las personas de su familia que deben sustituirla temporalmente en ese ejercicio a las Cortes compete reconocer la imposibilidad; pero no es creíble ni cabe en buen discurso que entrase en la mente del legislador considerar como tal imposibilidad la situación naturalísima en que, según felices anuncios, va encontrarse nuestra joven Reina, una vez cumplido el término de su interesante situación presente, ni aun durante el discurso regular de esta misma situación. El caso previsto por la Constitución es sin duda el de una enfermedad grave y señaladamente el de una enagenación [sic] mental, terribles accidentes de que plegue [sic] a Dios liberar por siempre a nuestra amada soberana; más no de modo alguno el de una dolencia pasagera [sic] de la que su juventud, su robustez, y su excelente complexión parecen apartar toda probabilidad, aún lejana, de estraordinarias [sic] y dolorosas complicaciones.”

El Popular, Madrid, 1.850. Año 5º, nº 1.138.

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Madrid, jueves 14 de febrero:

Nos cabe la vivísima satisfacción de anunciar a nuestros lectores de un modo indudable, de un modo oficial, si cabe decirlo así, el estado interesante de nuestra graciosa soberana.

El señor don Pedro Castelló, primer médico de cámara, firmó ayer, de acuerdo con el parecer de sus compañeros los médicos de la Real Casa, el acta en que se acredita oficial y facultativamente que S. M. la Reina está en cinta.

Esta acta importante pasó anoche a manos del Presidente del Consejo de Ministros quien dará cuenta hoy de su contenido a ambos cuerpos colegisladores.

Una nueva era se abre para la España. Con la sucesión directa al Trono se matan de una vez para siempre las esperanzas y los elementos de la usurpación.

Damos el parabién de este importantísimo suceso á la España entera.

Nuestra bondadosa Soberana continúa perfectamente bien en su salud, y ninguna molestia le priva de poder dedicarse a ejercer el alto magisterio que la ley y su nacimiento le han confiado. Entiendan bien esto todos nuestros colegas, y no se empeñen en hallar dificultades y compromisos y peligros donde no los hay, donde ni siquiera se presentan como probables…”

El Popular. Madrid, 1850. Año 5, nº 1.140.

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CONGRESO. — Sesión del día  14. 

“El señor Presidente: El señor presidente del Consejo de ministros tiene la palabra para hacer una comunicación al Congreso.

El señor duque de Valencia, presidente del Consejo de ministros: Señores, habiendo recibido el gobierno una comunicación sumamente satisfactoria, en la cual el señor Castelló, primer médico de la Real Cámara, manifiesta el estado interesante en que se encuentra S. M., ha creído el gobierno que su primer deber es hacerlo presente a las Cortes, y con este objeto voy a leer al Congreso dicha comunicación con el mayor placer, suponiendo que lo mismo sucederá a los señores  diputados.”

Modelo de Emile Pingat (1.820 – 1.901) fechado en 1.880 – 1.888. Fue propiedad de Dolly Fischer von Stade (1.859-1.888) que lo lució en una cena de gala. El corpiño fue alterado profesionalmente para acomodarlo a una madre gestante. © Shelburne Museum, Shelburne, Vermont EE.UU. 1982-4.238

El Católico. Madrid, 1850. Nº 3.363 (15 de febrero).

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Aclaración:

Salen al paso de los rumores de que Isabel II está imposibilitada por su embarazo para reinar por lo que su esposo se haría cargo de la regencia mientras tanto en base al artículo 61 de la Constitución que contemplaba cuando un rey no puede ejercer su autoridad por imposibilidad. Esta imposibilidad debería  ser reconocida por las Cortes por una ley o declaración de ambas Cámaras.

Los tres artículos son de 1.850 y hasta ese año estos fueron los embarazos de la reina:

–  Luis de Borbón y Borbón (1.849), nacido muerto.

–  Fernando de Borbón y Borbón (1850), fallecido poco después de nacer.

El 20 de diciembre de 1.851 nació María Isabel de Borbón y Borbón que murió en 1.931.

Así  siguió la prensa los embarazos reales:

Anunciase como cosa indudable que S. M. la Reina se halla en estado interesante.

El Balear. Palma, 1.848. Nº 39.

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S.M. la Reina continua en S. Ildefonso y la noticia de hallarse en estado interesante va tomando consistencia de cada día de modo que, según un periódico, los médicos le han prohibido con tal motivo montar a caballo.”

El Balear. Palma, 1.848. Nº 47.

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Sufrimos unos calores tan escesivos [sic] que ya se hacen insoportables pero disfrutamos de tranquilidad y todos los amantes del trono constitucional de SM. doña Isabel II llenos de alegría por el carácter de certeza que va  tomando la noticia que ya dieron a uds. de hallarse S. M. la reina en estado interesante.

La España. Madrid, 1.848. Nº 84.

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Dícese que a pesar del estado interesante de S.M. la reina el miércoles próximo habrá baile por última vez  en el real palacio.

La Época. Madrid, 1.849. 1er año, nº 222.

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Parece que de esta vez se presentan síntomas seguros que anuncian la fausta nueva de hallarse en estado interesante nuestra angelical soberana la Segunda Isabel.

Aun cuando esta agradable noticia no se haya anunciado todavía oficialmente, hasta tanto que,  siguiendo la antigua costumbre, los médicos de cámara puedan aseverarla como indudable con arreglo a las nociones del arte, es tal el fundamento que hay para creerla positiva, que los ministros estuvieron anoche en cuerpo a felicitar a SS. MM. por tan feliz suceso.”

Vestido maternal para actos públicos de gran calidad y estilo que indica claramente que no todas las mujeres embarazadas estaban confinadas en el hogar. Ca. 1.882. MET. 1985.363.9.

El Observador. Madrid, 1.849. Nº 560.

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Confirmamos cada día más las esperanzas a que da lugar el estado interesante de nuestra soberana y no creemos tarde mucho el día en que esta fausta nueva se anuncie al país oficialmente.

¿Necesitamos encarecer la inmensa importancia de este acontecimiento? El, si se realiza será la solución de grandes cuestiones y para la España una gran garantía de paz, de estabilidad, de libertad, de orden, en las graves complicaciones que guarda el porvenir tan cargado hoy de nubes en la Europa.”

La Época. Madrid, 1.849. 1er año nº 235.

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“Los síntomas del estado interesante de S.M. la  reina continúan felizmente y se espera con ansia el día 4 de febrero hasta cuya época parece que los médicos de cámara no pueden restar una declaración oficial afirmativa de tan  fausto acontecimiento.

Se están preparando en Palacio las habitaciones para los señores duques de Montpensier cuya venida a esta corte se verificará según en otro lugar decimos antes de que S. M. la reina se halle próxima a salir del estado interesante ¡Haga el cielo que nuestros votos se cumplan y tengamos un sucesor a la corona de España!”

La Época. Madrid, 1.849. 1er año, nº 245.

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Llegados a este punto, quiero hacer hincapié en varios aspectos que considero muy interesantes:

** La encuesta etnográfica, primera realizada en España, de la  Sección de Ciencias Morales y Políticas del Ateneo de Madrid sobre costumbres de nacimiento, matrimonio y muerte en 1.901-1.902 nos permite conocer de primera mano costumbres y prácticas sobre estos tres acontecimientos. Constaba de 159 preguntas de las que 28 hacen referencia a las costumbres del nacimiento. La encuesta nos permite comprobar cómo la mayoría de los partos eran atendidos por mujeres expertas y rara vez por médicos, aunque se va a pasar de la partería a la ciencia obstétrica, del cuidado del neonato basados en conocimientos adquiridos por las mujeres a lo largo de siglos al control del niño por la puericultura  y la pediatría. (4)

** En el s. XIX la ginecología se separa de la obstetricia. La ginecología nace como especialidad médica en España gracias al doctor Eugenio Gutiérrez, tocólogo de la reina Victoria Eugenia pero, pese a los avances médicos, aún se hacía necesario remontar un gran obstáculo: la moral de la época.

** La anatomía, tanto masculina y femenina, era bien conocida gracias al estudio de cadáveres en las universidades.

** La puericultura como ciencia se establece en Inglaterra a principios del XIX pero en España la primera Escuela Nacional de Puericultura se creó en 1.923.

Se editan tratados y manuales de higiene y medicina doméstica para madres de familia, algunos traducidos del inglés y otros de autores nacionales que versan de distintos temas que abundan en la preparación de la madre ante el parto, los cuidados más básicos del neonato o las normas esenciales de higiene infantil:

Las señoras casadas y fecundas pueden adquirir un libro nuevo y muy recomendable, que se acaba de imprimir en Barcelona, con el título de El estado interesante: manual de la mujer embarazada. Su autor es el profesor en medicina y cirugía D. Antonio Pons y Codinach.”

El lavado con agua tibia inmediatamente después del nacimiento está bastante extendido aunque en otra zonas de embadurna al niño en manteca o se “hacía la cabeza”, tradición documentada en Santa Cruz de Tenerife que consistía en redondearle al recién nacido la cabeza como si fuera naranja  mediante manipulaciones suaves y luego vendando la cabeza  con un pañuelo empapado en aguardiente espolvoreado con alhucema molida. (5)

** Una de las principales causa de mortalidad fueron las diarreas y la disenterías motivadas por una mala alimentación por eso se prestaba mucha atención a la alimentación del recién nacido. En los años veinte del s. XX se generalizó la pasteurización. Las primeras leches de composición y los complementos alimenticios creados por la industria farmacéutica, como hemos visto, venían sobre todo de Inglaterra. (6)

** Se crea como disciplina la Pediatría. La primera cátedra de esta especialidad la ocupó el doctor Criado Aguilar en 1.887. La población empieza a ser educada a través de las “gotas de leche” y escuelas de madres. La primera institución de este tipo fue la de  Barcelona, fundada y costeada por por el doctor Vidal Solares en 1.890 seguida de las de Madrid (1.904) y Sevilla (1.906).

** Hasta julio de 1.884, momento en el que el gobierno de Domingo Santa María promulga la Ley de Registro Civil, la única constancia registral de los nacimientos eran los libros de bautismo de las parroquias y en las inclusas, los libros de registro de expósitos. (7)

** La alta tasa de mortalidad propició la proliferación de amuletos para los niños (sonajeros, garras de tejón, ramas de coral etc.)

Vestido maternal para actos públicos de gran calidad y estilo que indica claramente que no todas las mujeres embarazadas estaban confinadas en el hogar. Ca. 1.882. MET. 1985.363.9. Vista lateral.

(4 a 7) Bebés: usos y costumbres sobre el nacimiento: Catálogo de la Exposición Temporal, Museo del Traje CIPE. (opus. cit.).

** Empiezan a aparecer textos de este tenor:

Lindezas del feminismo:

Se ha observado que el trabajo de las mujeres es causa de la disminución de los nacimientos. Con todo, celebran grandemente la conquista del derecho de hacer la competencia a los hombres en las diversas profesiones de la vida. Ya no se contentan con ser literatas, poetisas y pintoras, sino que ejercen de médicas, abogadas, ingenieras, cirujanas militares, tipógrafas, conductoras de tranvía, bibliotecarias, etc., etc.

Reconociendo de buen grado que la mujer tiene el mismo derecho a la existencia que el hombre, y que, por lo tanto, sus medios de vivir no deben ser inferiores, permítasenos decir que, a nuestro ver, su verdadero puesto está en el hogar familiar y no en el taller. La mujer que para vivir está obligada a trabajar, — dice el distinguido higienista, M. George Meran, — no tiene ya tiempo de poner hijos al mundo; no puede ni actarlos, ni cuidarlos, ni vigilarlos, ni ocuparse en su educación.

Difícilmente se concibe una abogada pleiteando en estado interesante y no vemos a la mujer médico dar de mamar a su hijo mientras cuida enfermedades contagiosas.

Hace algunos años se contaban diez matrimonios estériles entre mil; hoy se cuentan veinte y pico.»

Sin firma IRIS (Barcelona) 1.900, nº 81. *********************************************************************************************************

EN LA CONSULTA DEL TOCÓLOGO: ESCALA 1/12.

La escena representa la consulta de un tocólogo de finales del s. XIX. La estancia se puede ver en dos posiciones: un despacho con una sala de lectura que con pocas maniobras se transforma en una sala de partos. Se ha reproducido fielmente el instrumental.

Contiene las siguientes piezas:

  • Mesa de reconocimiento convertible cuyo original fue manufacturado por “la Unión médica-politécnica, S.L.” durante la segunda mitad del s. XIX.
  • Secreter de raíz del periodo Luis Felipe (Francia, 1.840), en su interior contiene una pequeña enfermería con todo lo necesario para atender al recién nacido. Por un lateral sale una pequeña bandeja para colocar el instrumental durante el parto.
  • Mueble lavamanos victoriano (1.888. EE.UU).
  • Butaca de brazos y sillas estilo Carlos II (1.685).
  • Mesa de pedestal, réplica de la diseñada en el s. XVIII por Simpson The Joiner.
  • Personajes realizados por la misma autora.
  • Las fotos son una gentileza de la autora.

 

Autora Cristina Noriega.

Autora Cristina Noriega. ©

Autora Cristina Noriega. ©

Autora Cristina Noriega. ©

Mesa de reconocimiento cerrada. Autora Cristina Noriega. ©

Mesa de reconocimiento cerrada. Autora Cristina Noriega. ©

Mesa de reconocimiento abierta. Autora Cristina Noriega. ©

Mesa de reconocimiento abierta. Autora Cristina Noriega. ©

Mesa de reconocimiento original cerrada.

Mesa de reconocimiento original cerrada.

 

Mesa de reconocimiento abierta.

Mesa de reconocimiento original abierta.

 

MATERNIDAD, 1.895: inspirada en “la casa cuna” fundada a principios del s. XX en Gijón (España). Se han reproducido todos los pequeños  utensilios necesarios para la alimentación y el aseo del bebé. Destaca la réplica de las incubadoras inventadas por el doctor Alexander Lyons en París (1.892) y manufacturadas por Paul Amann en Berlín.

Algunos autores llaman a la incubadora la cuna de cristal.

Las incubadoras alcanzaron tal éxito que se llegaron a exhibir con bebés dentro para mostrar al público las espectaculares supervivencias de los pequeñines y es que el dinero no se detiene ante nada. Fueron una atracción en varias ferias mundiales. No tardaron en alzarse en contra los médicos como testimonia The Lancet de 1.898 que pregunta sobre “qué conexión existe entre el serio tema de la sobrevida humana y la mujer barbuda, el hombre perro, los elefantes, la representación de caballos y cerdos, y los payasos y acróbatas que constituyen  la atracción principal del Olympia.” incubadora7

Una epidemia de diarrea puso de manifiesto la conveniencia de mantener a los bebés aislados.

Las fotos son cortesía de la autora.

Autora Cristina Noriega. ©

Autora Cristina Noriega. ©

Autora Cristina Noriega. ©

Autora Cristina Noriega. ©

Incubadora o cuna de cristal. Autora Cristina Noriega. ©

Incubadora, también conocida como cuna de cristal. Autora Cristina Noriega. ©

2 comentarios

  1. Pingback: Ser mujer en el siglo XIX. El “estado interesante” – Literatura Española del siglo XIX. Grupo 2

  2. Muchas gracias por sus amables palabras.
    Un saludo,
    María Victoria Domínguez Vega.

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