Cuarta Planta

 

El distribuidor está decorado en tonos rosa pastel y dorados. En el umbral dos pedestales soportan ambos “netsukes  en otro tiempo toscos botones para quimonos hechos de distintos materiales y ahora convertidos en piezas de colección. Los tenía en una pequeña vitrina y pensé que irían bien colocados aquí. Las dos señoras son obra de Carmen Ruíz. La que está sentada es de su primera época de artesana y la otra de su época actual.

La Moda elegante ilustrada. 1.874. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.874. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

Seguimos el mismo procedimiento: visitamos el ala izquierda y después la derecha.

A la izquierda vemos un cuarto cuyos muebles están tapizados en tela de cuadritos rojos. Los personajes son abuelos y nietos todos al amor del fuego de la chimenea.

Para mí hay una especial dulzura en el ambiente. Un abuelo está haciendo un títere a su nieta que lo mira extasiada, una abuelita autómata cose, otra abuelita más seria de dispone a iniciar su bordado y una nena con un perrito en su regazo observa atentamente la marioneta. Ajeno a todo vemos un perrito que da buena cuenta de un zapato mientras una niña va gateando a su encuentro.

Pasamos a un dormitorio con una mamá que se ha dormido con su bebé en brazos. Es obra de Debra Hammond. Está muy conseguida (obsérvese que la vestimenta de ambos está coordinada) y tiene en su rostro la ternura de la maternidad. En la mano se aprecia aún más su belleza como suele ocurrir con todas las miniaturas. Hay un jarra con una palangana y un espejo además de toallas formando un todo que es tipicamente victoriano.

La Moda elegante ilustrada. 1.884. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.884. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

De ahí a un vestidor ropero o como queramos llamarle. Maletas, baúles, palos de golf, paraguas, zapatos, un maniquí…  En el centro una calzadora para probarse el calzado con comodidad acompañada de un espejo y un reposapiés. Mención especial para la vitrina que aparece en primer término llena de bolsos y zapatos todos ellos de Cristina Noriega. Son duplicados muy fieles de los modelos originales: LoeweHermès, Dior, Chanel

Loewe, según su web oficial, comenzó como una asociación de artesanos de la piel en el centro de Madrid en 1.846. El empresario alemán Enrique Loewe Roessberg consolidó el taller con su nombre en 1.872, dando lugar a una de las primeras casas de lujo del mundo.

Hermès nació en 1.837, especializada en sillas de montar, de la mano de Thiery Hermès y fue en el s. XX cuando amplió su campo y abrazó la moda. Thierry Hermès fue premiado con la Medalla de Primera Clase en la Exposición Universal de 1.867 y con la ayuda de sus hijos (Adolphe y Émile-Maurice Hermès), la compañía llegó a convertirse en la proveedora de las élites europea, norteafricana, americana, rusa y asiática.

Christian Dior, S. A. se fundó en en 1.947 y Chanel en 1.910.

Por tanto, solo Loewe entra cronológicamente dentro de la datación de la Mansión Tristana pero, una vez que se ven estas pequeñas maravillas en la mano, aún reproduciendo modelos actuales, se obvian los razonamientos históricos porque son piezas muy selectas en el mundo de las miniaturas. 

Pasamos al ala derecha y encontramos el “Dormitorio Noriega” ya mencionado.

Lavabo plegable que aparece el catálogo de J. L. Mott Iron Works, New York. Una réplica exacta del mismo se puede ver en el “Dormitorio Noriega”. Imagen cedida por la autora ©.

Este sí es un dormitorio que se ajusta a los cánones de la época como he dicho anteriormente y por ello tiene un lavabo que se oculta cuando no está abierto, un urinario con hueco abatible, una silla bidé con dos posiciones y un baño portátil de porcelana. Hay, además, un espléndido tocador con banqueta, un bello espejo sobre la cama, una benditera, un costurero, dos sillas y una “chaise longue” a juego. Vemos también un armario, un escritorio y un “high boy”. Cuenta, además, con piezas de Brooke Tucker como el toallero, la jabonera en forma de cisne y las pequeñas toallas apiladas.

La preciosa muñeca es de Janet Middlebrook y los perritos de Bridget McCarty. El perro blanco es un samoyedo réplica de mi perrita Coco, la coautora de esta web, mi amiga más fiel, mi mejor compañera. Yo diría que hasta entiende de miniaturas aunque se haya comido algunas. Se lo pasa extraordinariamente bien cuando me ve abrir algún paquete después de haberle ladrado lo suyo a mi cartera o al repartidor que, como la conocen bien, ni se inmutan. La alfombra es de lana y está bordada a mano.

Cuando miro esta estancia pierdo la noción del tiempo. ¡Encierra tanta belleza! Siento envidia sana por no poder hacer yo misma tanta maravilla.

Por último otro baño que no debería estar pero que ahí se va a quedar. Me gusta. Es el modelo “Royal bleu” de Reutter ya descatalogado si bien tiene muchos detalles de diferentes artesanos: Brooke Tucker, Valerie Casson, Taller Targioni, Carmen Ruíz…

Hasta aquí la descripción puramente formal pero dado que en esta planta hay dos dormitorios, aunque lo que sigue es válido para los dormitorios de adultos de la Mansión Tristana y de las otras casas que presento en la web, considero que no está que nos acerquemos al:

El ajuar nupcial:

Los bienes que aportaba la mujer al matrimonio, es decir la dotes femenina, suponía un enorme gasto para sus familias. Es por eso que desde niñas empezaban a preparar su ajuar, supervisadas atentamente por sus madres y que iban guardando en un arcón primorosamente hasta que llegaba el momento de la boda. Las niñas se iniciaban en la costura tempranamente, sobre los siete u ocho años. (1).

El ajuar se componía de la ropa blanca de casa de cama y mesa, el vestuario (ropa interior y de vestir), el adorno de la casa y el menaje de cocina y loza, siendo muchas piezas heredadas de madres a hijas. Además del ajuar podían recibir como dote capital, tierras y casas en función del dinero de cada familia. Evidentemente aquellas que no pertenecían a un estatus elevado aportaban un ajuar modesto con lo más necesario en contraposición a la abundancia de ricas telas, joyas, encajes y bordados, dinero, hoteles, terrenos etc. de las novias de clases más potentadas.

La Moda elegante ilustrada. 1.1880. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.880. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

Toda señorita respetable, esto es de posibles, conocía bien el arte de la costura, las labores y la realización de primores. Hacia finales del siglo el tejido de prendas se había relegado al ámbito industrial y por eso, como contaban con sirvientas para realizar las tareas del hogar, las jóvenes adineradas disponían de bastante tiempo libre para la costura. Para los padres de jóvenes casaderas era todo un alivio porque así las hijas permanecían más tiempo en casa, alejadas de los peligros mundanos. No extraña, pues, que en las viviendas no faltaran los objetos propios para la confección del ajuar: máquinas de coser, mundillos, figurines, patrones, costureros, telas, etc.

Las revistas de moda describían con todo lujo de detalles los ajuares o canastillas que exponían las clases altas en el que se podían admirar además los regalos de familiares y amigos. Era un arma de doble filo porque luego le llovían las críticas por exceso o por defecto: por ejemplo, lleva mucho de esto pero poco de lo otro o ¡que exageración! Quienes estaban a favor argumentaban que esta exposición constituía una manera perfecta de animar a las jóvenes aún solteras. Otros pensaban que no resultaba de buen tono exhibir la ropa íntima de una señorita o que suponían un alarde de poderío económico. Las personas que  independientemente de la razón que las animara acudían a la presentación de la canastilla de una novia, comentaban o anotaban sus diarios que tenían para tal o cual día una “vista” o que habían estado en la misma.  El resto es fácil de imaginar.

No sé si existe en otros países, pero me parece una costumbre extraña y ridícula del nuestro, la de enseñar el equipaje de las novias en sus respectivos domicilios y convocar a los deudos, amigos y conocidos para que vengan a contemplar las vistas  que así se llama aquella singular exposición de objetos y baratijas.

El bello sexo gusta mucho de semejante espectáculo, y se dedica con vivo interés a detallar las docenas de camisas, de medias, de chambras, etc., que forman el ajuar de la futura esposa. ¡Cuántas malignas observaciones, cuántas críticas sangrientas he oído en casos análogos, y cuántas nos esperan a nosotros el día que comencemos la exhibición!

Todos elogian por delante y censuran por detrás; todos se deshacen en plácemes y felicitaciones a los padres y a la desposada, y se desquitan quitándoles el pellejo con el vecino de al lado.

El lienzo de las sábanas es poco fino; el encaje es ordinario y común; el camisero elegido es el peor de Madrid; los bordados son antiguos; en fin, el trousseau es indigno de la fortuna y de la posición de la familia.”

Asmodeo in La Época (Madrid. 1849). 30/1/1874, número 7.781, página 4.

Las recepciones diurnas, por causa matrimonial, están cada día más de moda. Estas recepciones sirven de pretexto para exponer  las galas matrimoniales, y al mismo tiempo que se bebe una taza de té o una copita de Jerez, se admiran los regalos de boda.

Estas exposiciones adquieren proporciones extraordinarias. Se disponen los encajes en forma de abanico, se echan los vestidos y mantones sobre maniquíes, se colocan los servicios de plata como si fuera a ponerse en la mesa, y en una palabra, se ofrecen los regalos a la vista de los amigos con un esmero y un cuidado que demuestran todo el placer que se ha tenido en recibirlos.

La señoritas a caza de flores de azahar han hallado en estas exposiciones  un excelente medio para obligar a los hijos de Adán, que toman esposa, a apretar algo menos los cordones de la bolsa, so pretexto de apuros de la situación.”

XX in La Moda elegante. 1.876. Año XXXV, número 13.

La elaboración de ajuares supuso una cuantiosa fuente de ingresos para modistos como Charles F. Worth pero recurrir a él era una opción al alcance de muy pocos y por eso no tardaron en aparecer tiendas y modistas que ofrecían ajuares a precios asequibles.

(1)Elisa Isabel Chaves Guerrero. El Ajuar nupcial y la dote: vistiendo la intimidad in Blanca y radiante: desde la invisibilidad a la presencia en el universo femenino [exposición]: MUPAM Sala de exposiciones temporales: del 22 de abril al 28 de septiembre de 2.008. Ayuntamiento de Málaga [etc.], Area de Cultura, 2.009.

A continuación vamos a leer dos artículos decimonónicos muy clarificadores. El primero está pensado en una clase media desahogada y el de nuestra ya vieja conocida, la Vizcondesa de Castelfido, para una clase alta:   

“Costumbres del día.

Se acerca la época afortunada en que se celebran más casamientos, y vamos a dar alguna idea de las costumbres que se hallan más admitidas entre las personas de buen tono.

Los vestidos de la desposada no deben ser muchos pero elegantes; algunos, los más ricos, de extensa cola y guarnecidos de encajes si lo permite la posición de la familia.

Deben tener estos últimos dos cuerpos; uno alto y el otro escotado y de manga corta, que permitan, si se ocurre, transformarlos en traje de baile. 

Los dichos se toman tanto en la Vicaría como en casa, y en este último caso sirven de pretexto para que los padres de la desposada conviden a toda la familia del futuro esposo y a los amigos íntimos de ambas familias, a una comida o a un chocolate.

Antes de este día, el novio manda a la que ha de ser su mujer la canastilla de boda, acompañada generalmente de un rico mueble: cofrecillo, mesita de labor, escritorio, etc.

Tocador psichée. La Moda elegante ilustrada. 1.882 Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

Tocador psichée. La Moda elegante ilustrada. 1.882 Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La canastilla contiene a lo menos un vestido rico de seda, sombreros, encajes, joyas, y uno o dos chales de la India, que representa la futura dignidad de señora casada a que asciende la novia.

La familia de esta, la da, además del trousseau, que consiste en la ropa blanca de su propio uso y la ropa blanca de la casa, algunos vestidos nuevos, y los que tenía reformados y los objetos de tocador.

Al novio corresponde alhajar la casa; pero la novia lleva la cama con todos sus adherentes.

Ni el novio ni su familia están obligados a hacer ningún regalo particular a la novia, como tampoco están obligados a hacérselo a él ni la novia ni su familia; pero el cambio de presentes será siempre una atención delicada.

Aunque no es obligación, los amigos íntimos de ambas familias acostumbran hacer un pequeño regalo a la novia. 

Háse introducido en el día una fatal y ruinosa costumbre, hija de la vanidad y madre de muchas ulteriores desventuras.

Esta consiste en exponer, antes de la boda, en una sala de la casa de la desposada, tanto el trousseau de la misma, como los regalos de las amigas y la canastilla de boda. Este pugilato de amor propio obliga a todos a hacer mayores gastos que los que permite su fortuna, y hace que tan próspero acontecimiento se convierta para todos en penoso y desagradable, cuando no produce rencillas, envidias y murmuraciones.

Rogamos a nuestras amigas, que por su bien, no sigan esta fatal y hasta pueril costumbre.

Los convidados a la boda acompañan a los novios a la iglesia; antes de la ceremonia, el novio presenta a la novia a sus amigos particulares y la madre hace lo mismo con el novio.

La Moda elegante, 1889. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC SS

La Moda elegante, 1.889. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC SS.

Algunas veces los amigos se despiden en la iglesia; pero lo más general es que vayan a casa de la nueva esposa, en donde esta recibe juntamente con su marido, y en donde se les sirve un abundante lunch.

Si se casan en casa, y es de noche, suele seguir a la ceremonia el baile y una opípara cena. Otro día nos ocuparemos del trousseau de la novia.” 

Sin firma. El Correo de la moda (1.865). 2/3/1.880, nº 9, página 8.

***

“Cierto número de lectoras me han manifestado deseos de conocer la composición y el detalle de un trousseau de novia al uso de París. Ya comprenderán mis amables corresponsales que no hay nada más sujeto a variaciones que esta clase de equipos. Sin embargo, voy a establecer el presupuesto de uno de los que más generalmente de componen en París, entre personas acomodas.

Excuso decir que se puede reducir el número de prendas y escoger de las menos caras.

Presupuesto de un “trousseau” o equipo de ropa blanca personal, de un valor de “tres a cuatro mil francos”; telas de clase superior, con bordados y encajes, género Mirecourt o Valenciennes.

Cuatro docenas de camisas de hilo batista, bordadas y adornadas con cintas y encajes.

Dos docenas de camisas de percal o madapolan con festones, ojetes y cintas.

Doce camisas de dormir de percal, guarnecidas de bordados, entredoses y encajes.

Seis camisas de dormir, de hilo, con bordados.

Seis chambras de percal, con entredós y bordados.

Una matinée de piqué, guarnecida de bordados.

Una matinée de franela blanca o de color claro, guarnecida de encajes y cintas.

Tres peinadores.

Exposición del ajuar de novia de la infanta Eulalia (1.864-1.950) , hija menor de Isabel II. La Ilustración española y americana. 1.886.

Una “vista“: exposición del ajuar de novia de la infanta Doña Eulalia (1.864-1.958), hija menor de  la reina Isabel II. La Ilustración española y americana. 1.886.

Una docena de pantalones de percal, con ligas y bordados, o rectos, con guarniciones bordadas.

Seis pantalones de hilo, idem. Seis enaguas de percal, cortas, guarnecidas de encaje guipur y bordados. Tres faldas de franela, con bordados. Un zagalejo de seda acolchada, con encajes. Seis enaguas de nansuc para trajes redondos, con volantes, encajes, pliegues y bordados. Una enagua de cola, guarnecida. Seis corpiños cubre-corsés, con bordados y entredoses. Doce cuellos y puños de batista, linon, etc. Dos camisetas de franela, altos. Dos idem, escotadas. Cuatro docenas de pañuelos de batista. Dos docenas de pañuelos con dobladillos calados. Tres pañuelos bordados. Un pañuelo lujoso, guarnecido de encaje. Una docena de medias de hilo de Escocia. Dos docenas de medias de algodón fino. Seis pares de medias de seda. Lazos plegados para el cuello, y otros adornos de capricho. Todas las prendas del equipo deberán ir marcadas.”

Vizcondesa de Castelfido in La Moda elegante ilustrada, 1.882.

La Moda elegante ilustrada. 1.1880. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.880. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

Traje de cas y bata de señora. La Moda elegante ilustrada. 1.878. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

Traje de casa y bata de señora. La Moda elegante ilustrada. 1.878. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

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La Moda elegante ilustrada. 1.880. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

 

La Moda elegante ilustrada. 1.884. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.884. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

El Salón de la moda.1.885. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

El Salón de la moda.1.885. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.881. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.881. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

El Salón de la moda. 1.884. Biblioteca Universitaria de la UGR: CC ES.

El Salón de la moda. 1.884. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.878. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.878. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.882. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.882. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.880. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.880. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.882. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.882. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.882. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.882. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

El Correo de la moda. 1.869. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

El Correo de la moda. 1.869. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.878. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.878. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.878. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.878. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

El Correo de la Moda. 1.875. Biblioteca Universitaria de La UGR. CC ES.

El Correo de la Moda. 1.875. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

El Correo de la mida. 1.869. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

El Correo de la moda. 1.869. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

Bata de casa de caballero. La Moda elegante. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

Bata de casa de caballero. La Moda elegante ilustrada. 1.880. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

Bata de casa de caballero. La Moda elegante ilustrada. 1.883. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

Bata de casa de caballero. La Moda elegante ilustrada. 1.883. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.881. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.881. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.881. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.881. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

Traje de casa de caballero. 1.883. La Moda elegante. Biblioteca Universitaria de la. UGR. CC ES.

Traje de casa masculino. 1.883. La Moda elegante ilustrada. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.1877. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.877. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.1877. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.877. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.880. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.880. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.889. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

La Moda elegante ilustrada. 1.889. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

Dormitorio del último tercio del s. XIX. La Moda elegante ilustrada. 1.883. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

Dormitorio del último tercio del s. XIX. La Moda elegante ilustrada. 1.883. Biblioteca Universitaria de la UGR. CC ES.

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